El Museo del Ferrocarril de Gijón muestra la reliquias de la electrificación del tren

La primera señal luminosa para regular la circulación de trenes instalada en España en 1924 que se conserva en la actualidad se expone desde hoy en el Museo del Ferrocarril de Asturias.

La primera señal luminosa para regular la circulación de trenes instalada en España en 1924 que se conserva en la actualidad se expone desde hoy en el Museo del Ferrocarril de Asturias.

El Museo del Ferrocarril de Asturias expone desde hoy, una vez finalizados los trabajos de restauración, la que considera primera señal luminosa que reguló el tráfico en España, adquirida en 1924 a una empresa alemana y que fue utilizada para el ferrocarril durante la electrificación del puerto de Pajares.

Según los responsables del Museo del Ferrocarril de Asturias, dado que la primera señal luminosa española para carretera -los actuales semáforos- se colocó en 1926 entre las calles Barquillo y Alcalá, en Madrid, la de Pajares sería la primera de este tipo que entró en funcionamiento y se conserva en todo el país.

La señal, eléctrica y de dos fuegos, formó parte de un lote de cuarenta que la Compañía del Norte instaló entre las localidades de Ujo y Busdongo de forma que cada estación de este tramo estaba protegida por dos en cada sentido, una avanzada y otra de entrada.

Su compra permitió reemplazar a las mecánicas de disco y pantalla, de accionamiento manual, instaladas en los primeros años de la línea de Pajares e incluía una base cuadrada atornillada a un bloque de cemento empotrado en el suelo y un mástil de hierro fundido de 127 milímetros de diámetro y 5 metros de alto.

La señal estaba dotada además de una caja que contenía los relés de conexión y dos transformadores, uno para cada lámpara, mientras que los focos, dotados de dos lentes amplificadoras para aumentar la intensidad luminosa, se ubicaban en una pantalla de chapa y protegidos por viseras para mejorar la visibilidad.

En su origen la señal emitía dos fuegos, uno de luz blanca amarillenta o amarilla y otro rojo, que indicaban el primero vía libre y el segundo parada ante el primer obstáculo dado que entonces la vía libre se indicaba con luz blanca o amarillenta; el verde anunciaba precaución y el rojo, como ahora, parada.

Su utilización fue la primera en España durante el día y a cielo abierto de señales luminosas eléctricas a gran escala haciendo uso de los nuevos diseños de lentes y lámparas, un sistema que fue extendiéndose poco a poco en los demás ferrocarriles españoles.

Estas señales permanecieron en servicio y en su mayor parte desaparecieron aunque la pieza que ahora se exhibe pudo conservarse tras ser instalada en la salida de un corto ramal de Ujo a Sovilla para el control de los trenes, donde, junto a otra igual que desapareció en 2010, siguió en funcionamiento hasta 1991.

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