Malne hace un guiño a sus clientas de Oriente Medio

Una modelo luce una creación de Malne, durante cuarta jornada de la Mercedes Benz Fashion Week que se celebra en IFEMA, en Madrid.

Una modelo luce una creación de Malne, durante cuarta jornada de la Mercedes Benz Fashion Week que se celebra en IFEMA, en Madrid.

La firma Malne se trasladó a un “lujo extravagante”, inspirado en la estética del Londres de los 70 y una tienda mítica, Biba, con la intención de que la moda se convierta en un “juego” que nos haga sentir “libres”,  según se ha visto hoy en MBFWM.

Estampados en “animal print” y pailletes, con “estudiados patrones” y mucha “arquitectura”, dieron paso a las transparencias en vestidos y cortes de inspiración oriental, en los que la silueta incorpora polisones que dan volumen al final de la espalda.

“Vivimos la colección en busca de la libertad”, explicaron sus creadores, Paloma Álvarez y Juanjo Mánez, impregnados de una orgía de brillos, crepé de seda y tul que presentaron con modelos con turbantes, un guiño, quizá, a sus clientas de Oriente Medio, después de desembarcar hace un año en la Semana de la Moda de Catar.

Una modelo luce una creación de Malne.

Una modelo luce una creación de Malne.

JUANA MARTÍN Y MARIA KE FISHERMAN

Cada uno con su esencia y universo personal, Juana Martín y María Ke Fisherman animaron la jornada con prendas ceñidas y escotadas, cañeras, rompedoras, con un toque canalla, propuestas que invitan a bailar rock andaluz y música “bakalao” sin perder glamur.

“Canalla y roquera”, así definió hoy su colección Juana Martín, quien propone líneas ajustadas, escotes descarados y faldas muy mini bajo los punteos roqueros de Medina Azahara.

La diseñadora ha crecido con esta música que nació en 1979, “ellos abanderaban una Andalucía moderna, alejada de las ferias y el folclore”, contó la diseñadora cordobesa que con su moda reivindica “la cultura de su tierra y el volante español”.

Esta idea, Juana Martín la traduce en veraniegos trajes de chaquetas estampados con vistosas estrellas, blusas con volantes y falditas muy cortas estampadas con rosas rojas, piezas que invitan a lucir piel y a marcar cintura.

El negro, color siempre presente en la colecciones de Juana Martín, ha teñido prendas de noche adornadas con plumas, volantes, lentejuelas y pedrería, unas piezas atractivas que exhalaban frescura.

Después, María Ke Fisherman, la firma del dúo creativo, María Lemus y Víctor Alonso, subieron a la pasarela un nuevo trabajo que abraza la música bakalao y busca referencias en los uniformes de los trabajadores de los años 70.

“Nosotros somos identidad, no tendencia”, expresó Víctor Alonso, quien reconoce que la mayoría de sus propuestas “no tienen género”.

Como novedad, estos diseñadores han utilizado estampados de cuadros escoceses para confeccionar un vestido desestructurado y napas estampadas con las que han cosido pantalones muy ceñidos, “más de fiesta”, apuntó María Lemús.

Esta pareja creativa, que suele eludir referencias fáciles y obvias, presenta un chándal tejido a ganchillo con bordados de “croché” por las monjas carmelitas de un convento en Huelva.

Esta temporada han desarrollado su colección más introspectiva, en la que sus influencias eternas, la ciudad, la música electrónica o la noche se funden con un estilo “cañero” a la par que poético.

En colaboración con la empresa de neumáticos Bridgestone, han sacado unos potentes bolsos a modo de rueda envuelta en una funda de ganchillo que resultaron divertidos.

 

 

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