José Carlos Faría Dacosta, entusiasta viticultor y bodeguero con Terra de Amares: “El vino no es un arte estático sino dinámico”

Joosé Carlos Faría Dacosta en su bodega Terras de Amares.

Joosé Carlos Faría Dacosta en su bodega Terras de Amares, explicando la bodega a un grupo de periodistas.

José Carlos Faría Dacosta es un entusiasta del mundo agrario, del vino y del enoturismo. Contagia entusiasmo e infunde seguridad. Explica que “hace lo que le gusta” y eso le da una fuerza… Algunos le preguntan por la “fórmula mágica” para hacer lo que hizo: una plantación de 95 hectáreas de viñedo, una bodega y una casa de turismo rural. Su receta es “aprovechar todas la oportunidades por pequeñas que sean, sin desperdiciar ninguna”.

Grupo ES. ya publicó la entrevista con Paula Barbosa, su mujer que regenta Casa Lata, un inmueble para promover el agroturismo, en Carrazedo, municipio de Amares, distrito de Braga, Portugal.

Terra de Amares es la marca bajo la que Faría Dacosta embotella el ‘vinho verde’ blanco y tinto. Antes en 1988 empezó con una explotación lechera. Pronto se dio cuenta de que donde se dan bien los cítricos como las sabrosas naranjas de Amares, se tiene que dar bien el viñedo. Y define el momento del cambio como “cuando fue necesario dar un paso al frente…”.

Asegura que las tierras eran propicias para el cultivo de las viñas. Es más, “todas las tierras son buenas, cuando aplicamos la agricultura adecuada”. Por tanto, si Amares es bueno para cítricos, es bueno para el vino. Así que “en los suelos más pobres, bien expuestos al sol, conseguimos una uva de alta calidad y por tanto un vino excelente”.

Faría Dacosta cree en la agricultura pero desarrollada de una forma empresarial, no tradicional. Así comenzó a aplicar el principio de la diversificación y emplazó en el lugar adecuado las distintas cepas, bien expuestas al Sur y con variedades que se adaptaban bien al suelo.

Y ¿su casta favorita?, el Loureiro “Estamos en un sitio excelente para la producción de Loureiro”. De esta casta destaca el “poder de maduración, sus aromas maravillosos” que permiten hacer buenos vinos y diferentes a otros. Estamos hablando del afamado ‘vinho verde’. Sobre todo se muestra orgulloso de los blancos. Admite que los tintos los hacen mejor en otras regiones lusas.

En estos últimos años, José Carlos Faría Dacosta ha ampliado sus tierras de cultivo vinícola; ha mecanizado la explotación para disminuir costes y aumentar la producción. “Pasamos de recoger 8 toneladas por hectárea a 15 o 20 toneladas”.  Las máquinas permiten introducir el abono en la tierra. Ha puesto un sistema de riego. Ha construido una bodega que está en continua ampliación. Ahora mismo empieza otra. Y ha instalado una red de frío para los depósitos. “Todo proceso natural”, aclara.

La cabeza del propietario de Terras de Amares abriga el propósito de empezar a hacer ‘coupages’, mezclas con sus monovarietales Loureiro y Alvarinho para obtener otros vinos. Para eso cuenta con el enólogo Moura, que es “un crack” del mundo del vino, dice José Carlos, y esto tanto en viña como en bodega, “excelente”.

Entre sus elaboraciones, el Tamares blanco y el Tamares tinto, el loureiro blanco, el tinto vinhão. También cuenta con un Loureiro de selección y una gran selección que elaborará con tres castas. Pero el objetivo lo tiene puesto en el espumoso que dice puede ser tan bueno como un champagne.

Junto a Casa Lata, la bodega Terra de Amares aprovechan sinergias que dirigen al enoturismo. Tener un lugar para pernoctar y la gastronomía regional con embutidos y mermeladas junto con otros productos gastronómicos crean la situación ideal para que se consuma ‘vinho verde’ –único en el mundo, elegante, aromático y refrescante, como dice en la web- y que los enoturistas a través de las catas en su bodega lleven una idea exacta del producto. José Carlos explica que, además, los enoturistas siempre están deseosos de saber cómo se hace el vino y, si es momento oportuno, participar –que pueden- en las tareas vinícolas.

Insiste en que su vino es un producto natural. Cuando le pregunta algún enoturista que cuántas toneladas de azúcar necesita para hacer el vino, José Carlos explica, con paciencia, que no añade nada de azúcar. “Es el sol que hace que suba 2 o 3 grados el vino”. Y recalca: “Terra de Amares es un producto natural. En estas tierras las uvas tienen una maduración excelente”.

Así las cosas,  en la bodega Terras de Amares no hay stocks de vino. Siempre se agota. Por eso, José Carlos está orgulloso de su trayectoria. Empezó, como gusta decir, de cero. Y la prueba de fuego es que “he conseguido que a los clientes les guste mi producto”.

Su ilusión es contagiosa. Habla de que no hay vendimia igual… Cada una es distinta, con unos objetivos diferentes… Su entusiasmo le lleva a conseguir objetivos y no pararse. Enseguida está pensando en los nuevos. Por ejemplo, lo de los espumosos como ya lo tiene encarrilado… ya está en otra cosa como en la remodelación de la imagen de marca que se ha quedado un poco anticuada. Es preciso renovarla “para que esté de acuerdo con la botella y su contenido”.

Y filosofa: “El vino no es un arte estático sino dinámico”.

Su empuje hasta le da para aconsejar a los empresarios lectores de Grupo ES. a no desistir en sus empresas. Para él, la fórmula es tener voluntad de sacar una cosa adelante y fuerza para llevarla a cabo. “Nunca perder una oportunidad por pequeña que sea. No desperdiciar ninguna”. El hizo lo suyo sin grandes recursos económicos, dice, y “si hay fe en que lo vas a conseguir, se consigue”. Así reestructuró las 95 hectáreas de viñedo; así construyó y amplió la bodega; así puso el sistema de frío; así 5 años atrás convirtió su propiedad en una casa de agroturismo, Casa Lata. Y muchas cosas más., Y. como detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer, en estos 25 años de singladura contó siempre con el inestimable apoyo de su mujer, Paula.

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