Negociaciones entre bastidores con un firme gobierno griego

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante una rueda de prensa este lunes 9 de febrero en Viena.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante una rueda de prensa este lunes 9 de febrero en Viena.

Pese a la firmeza del gobierno griego sobre sus proyectos y promesas electorales, las negociaciones prosiguen entre bastidores este lunes en Atenas con representantes de acreedores del país, antes de una crucial reunión el miércoles en Bruselas.

 

El encuentro debía permanecer secreto, pero al fin se supo que dos emisarios de la zona euro llegaron a Atenas el domingo para entrevistarse con responsables del gobierno heleno, lo que indica que el diálogo no está roto.

 

Se trata de Declan Costello, representante de la Unión Europea en el seno del trío UE-BCE-FMI, que supervisa desde 2010 las reformas pedidas a Grecia, y que no suscita la menor simpatía al primer ministro griego Alexis Tsipras. Llegó a Atenas acompañado por Thomas Wieser, presidente del Euro Working Group, la instancia que prepara los Eurogrupos, reunión de ministros europeos de Finanzas.

 

Según una fuente europea, ello demuestra que la zona euro “hace todo lo posible” para facilitar la preparación del Eurogrupo extraordinario del miércoles en Bruselas, donde Grecia y sus acreedores deben llegar a un acuerdo sobre la financiación inmediata para este país amenazado de asfixia presupuestaria.

 

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, que participa en Estambul en una reunión ministerial del G20, resumió la situación: “Hay que asegurar una financiación, pues sin ella Grecia estaría a la merced de cualquier situación de pánico en los mercados. Pero no se puede decir simplemente +financiamos, financiamos+” ya que la “contrapartida” de este apoyo debe ser “el respeto a las normas europeas” por parte de Atenas.

 

Por su parte, el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble declaró, también este lunes en Estambul, que “si (Grecia) quiere nuestra ayuda, hace falta un programa” formal acordado con sus acreedores.

 

“Si quieren nuestra ayuda, hace falta un programa” elaborado con los acreedores para poder liberar los fondos del Banco Central Europeo (BCE), afirmó Schäuble.”Todavía no he comprendido cómo el gobierno griego quiere actuar”, lanzó además.

 

Por último, el primer ministro británico, David Cameron, presidió este lunes en Londres una reunión con responsables económicos para estudiar las consecuencias de las varias opciones de Grecia, entre ellas un cese de pagos o la salida de la Eurozona.

Castillo de cartas

 

Este lunes una fuente del ministerio griego de Finanzas reiteró que Grecia no está dispuesta a renunciar a la adopción de medidas sociales para hacer frente a la crisis humanitaria del país, ni tampoco aceptará objetivos irrealistas de superávits presupuestarios, en las negociaciones con sus socios europeos.

 

En este contexto, Alexis Tsipras, siempre en busca de apoyos y de visita este lunes a Austria, está ante un difícil dilema: no puede firmar una prolongación del programa europeo de apoyo a su país, que termina a fin de febrero, porque ello significaría –como dijo el domingo– “la extensión de un error” y concesiones inaceptables, bajo forma de más austeridad, para su gobierno.

 

Pero tampoco puede arriesgarse a un enfrentamiento con sus socios europeos que podría provocar una salida de Atenas de la zona euro, algo que la mayoría de los griegos no desea.

 

Pese a ello, Tsipras se mostró optimista en Austria. “Hay un interés común en superar esta crisis. Soy optimista y creo que lograremos un compromiso con nuestros socios europeos”, dijo durante una conferencia de prensa junto al canciller austríaco, Werner Faymann.

 

“La salida de Grecia del euro no está en nuestros planes, simplemente porque pensamos que Europa es frágil. Es como en un castillo de naipes. Si se retira la carta de Grecia, las otras se derrumban”, había asegurado por su lado el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, en entrevista el domingo con una televisión italiana.

 

El domingo, en su primer discurso de política general en Atenas, el primer ministro Tsipras había asegurado que mantendrá todas sus promesas electorales y buscará al mismo tiempo un acuerdo con la Unión Europea (UE).

 

Tsipras adopta “una línea dura para las negociaciones con los acreedores” opinaba este lunes el diario de centro-izquierda Ethnos, mientras el otro rotativo, Ta Nea, hablaba de “obstinación”.

 

Esa línea no tranquilizaba el lunes a la bolsa de Atenas, que terminó la sesión con una caída de del 4,75%.

 

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