José Alberto Pedrosa, gerente de Quinta de Amares: “La acidez del suelo granítico se transmite a las plantas de vinho verde”

Las actuales 650.000 botellas van a pasar a ser 1 millón en cuatro años con uva también procedente de alguna propiedad además de Quinta de Amares

José Alberto Gomes Pedrosa, gerente de Quinta de Amares.

José Alberto Gomes Pedrosa, gerente de Quinta de Amares.

Se percibe visón empresarial en Quinta de Amares. Se ha sabido recoger la tradición y rentabilizarla.

Contigua al Monasterio Benedictino de Santo André de Rendufe (siglo XII), la Quinta de Amares perteneció al monasterio hasta el XVIII con el nombre de Quinta da Cerca porque sus casi 50 hectáreas están rodeadas de un muro de piedra de entre 4 y 5 metros de media y en algunos tramos hasta 6. Luego fue vendida por los reyes portugueses y ahora está en manos de la empresa Quinta de Amares Vinicultura Lda. Su emplazamiento es clave, en el municipio de Amares, en la Região do Minho y en la Região Demarcada dos Vinhos Verdes. Esta región minhota destaca por su verde paisaje y la calma, donde el intenso sol es aminorado por la brisa del Atlántico.

José Alberto Gomes Pedrosa es el gerente de esta explotación que comunica la vitalidad con la que esta empresa crea riqueza vitivinícola.  De entrada, habla de la casta por antonomasia –el exlibris, le llaman en Portugal- el loureiro. Y a continuación del Alvarinho –no de Denominação de Origem Controlada (DOC) sino de Indicação de Proveniência Regulamentada (IPR)- que “tiene conquistado el mundo”, dice. Pedrosa habla de uno de los últimos concursos en Japón, con jurado femenino, donde su Alvarinho consiguió el mejor galardón.

Quinta de Amares o Quinta da Cerca tiene distintos ‘terroir’ o terruño que favorece distintas castas. La zona granítica arenosa es adecuada para el Alvarinho, la más compacta para la Trajadura y todavía hay otra intermedia, ideal para la casta Arinto. La acidez del suelo granítico se transmite a las plantas de vinho verde.

El viñedo fue reestructurado hace diez años. Ahora la media de edad del viñedo es de 6/7 años, cuando “está en su potencial”, dice.

En general, Pedrosa habla de “complejidad y diferenciación” que hacen únicos a estos vinos de Quinta de Amares.

Un papel importante lo juega el enólogo, António Sousa, una persona joven muy orientado hacía el mundo empresarial, define Pedrosa,

Quinta de Amares hace una “viticultura sustentable, de cara al medio ambiente”. Está fiscalizada por un organismo europeo en Bruselas que defiende la Producción Integrada. “Nuestra viticultura no es de ataque sino de reserva”. Los fitofármacos, dice, “no se usan de cualquier manera sino con peso y medida”.

Quinta de Amares exporta su producción a Alemania y Suiza. Ha conquistado el mercado de Japón, afirma Pedrosa, y ahora se dispone hacer lo mismo en EEUU donde está el más importante mercado de los vinhos verdes.

Las actuales 650.000 botellas van a pasar a ser 1 millón en cuatro años con uva procedente de alguna propiedad distinta a la Quinta de Amares. Este es el desafío para 2017: “Aumentar las ventas en un 25% este año”, señala el gerente de Quinta de Amares. Y está seguro, porque hay “calidad, juventud y fuerza”.

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