Funcas avisa que la banca elevará sus provisiones por el cambio normativo

Monedas de euro.

Monedas de euro.

La nueva normativa internacional de instrumentos financieros (NIIF 9) que entrará en vigor el 1 de enero de 2018 hará que los bancos tengan que aumentar sus provisiones por el cambio en el mecanismo de reconocimiento ante potenciales pérdidas por impagos de familias o empresas.

Esta es una de las principales conclusiones de uno de los artículos que recoge el último número de la revista Cuadernos de Información Económica, editada por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

Este cambio afecta al criterio de provisionamiento por pérdidas, que hasta ahora atendía a su reconocimiento una vez ocurridas (generalmente a los 90 días de impago) y ahora se basará en el concepto de pérdida esperada, es decir, que se tendrá que dotar en el mismo momento en que se concede el crédito.

Este nuevo enfoque requiere, según recuerdan las autoras del artículo, que las entidades generen o adapten sus modelos y metodologías para calcular los riesgos y poder aproximar la pérdida esperada de las distintas carteras.

Un primer estudio de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) estima que será necesario elevar las provisiones un 18 % de media, un porcentaje que crecerá hasta el 30 % para el 86 % de las entidades.

Y esto tendrá un impacto en el ratio de solvencia, ya que el capital de máxima calidad CET 1 bajará de media en 59 puntos básicos, que serán 75 puntos básicos para casi el 80 % de las entidades.

El artículo añade que es preocupante el hecho de que una gran cantidad de entidades está en una fase “muy embrionaria” de aplicación de esta normativa y considera que las más pequeñas van retrasadas y serán -probablemente- “las que más esfuerzos de adaptación deban de asumir”.

En otro de los artículos se destaca el alto nivel de eficiencia de la banca española, que sigue por encima de la media de la zona euro, ya que dos tercios de los ingresos de explotación de los bancos del área son consumidos por los gastos, mientras que en España solo se consumen la mitad de esos recursos.

De cara al futuro, aunque los mercados parecen comportarse de forma algo más favorable, 2017 no es un año exento de riesgos para la banca, como por ejemplo el impacto que tendrá el “brexit” en las entidades españolas con presencia en el Reino Unido, como Santander y Sabadell.

De hecho, “los bancos españoles fueron los únicos entre los grandes países europeos en aumentar su exposición a Reino Unido en el año anterior al referéndum de junio de 2016″.

Tampoco hay que olvidar “las presiones hacia la desregulación provenientes de Estados Unidos, que podrían alterar el frágil equilibrio de la arquitectura de la unión bancaria, y la ausencia de referencias en materia de transparencia, que podría afectar a la banca de otros países provocando nuevos episodios de estrés”.

En 2017 solo se realizará un ejercicio de transparencia del sector, mientras que las próximas pruebas de esfuerzo serán en 2018, recuerda el artículo.

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