Entrenar lo ensayable

Varios hombres de trono o portadores de la Virgen del Amparo de la Cofradía de "La Pollinica" de Málaga, durante el ensayo previo al Domingo de Ramos de la Semana Santa malagueña.

Varios hombres de trono o portadores de la Virgen del Amparo de la Cofradía de “La Pollinica” de Málaga, durante el ensayo previo al Domingo de Ramos de la Semana Santa malagueña.

Los desfiles procesionales erizan la piel a su paso, pero no todo es espiritual: detrás de este fervor cofrade están numerosos ensayos hasta alcanzar una mundana perfección en la música, la cadencia de los pasos de los hombres de trono y la puesta a punto del mínimo detalle de la ceremonia de palios y nazarenos.

Los ensayos de las salidas procesionales son un recurso cada vez más común en un mundo en el que la contención y medición son aspectos positivos, aunque el objetivo va más allá de la depuración de una técnica para llevar un trono al hombro, sino que también pretende “hacer hermandad”; que los devotos se reúnan y se conozcan.

El binomio cultural y religioso de esta festividad reside en lo terrenal y en lo que concierne al alma, la parafernalia y la emoción, lo tangible y la esencia.

El Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús a su entrada en Jerusalén de Málaga capital, más conocida como La Pollinica, José Luis Vizcaíno, cuenta que esta suerte de entreno responde a varias cuestiones: “coordinar unos pasos, hacer un poco de hermandad, que se conozcan los hombres de tronos y conseguir que el Domingo de Ramos vayamos todos a una”.

El mecanismo no difiere tanto del que se observa el día de la puesta de largo: los hombres de trono -o portadores, pues en los últimos tiempos cada vez son más las mujeres las que se encuentran bajo los varales- siguen las marchas procesionales, que suenan con altavoces, y ensayan sus pasos propios al ritmo de la música.

“Los ensayos se realizan con tronos muchísimo más pequeños, en nuestro caso, el trono de traslado, donde caben unas cincuenta personas bajo los varales”, relata Vizcaíno. El peso, bastante menor del que llevarán, lo dan los abrigos de los portadores.

No es un fenómeno nuevo en la Semana Santa de la capital de la Costa del Sol, si bien otros puntos de la geografía andaluza cuentan con una tradición más amplia; “la experiencia de los ensayos aquí en Málaga es de hace unos cuantos años y va muy bien”, afirma Vizcaíno, aunque no está extendida y existe polémica en torno a ella en el mundo cofrade.

La puesta a punto de la procesión es positiva para un joven hombre de trono de La Pollinica, Enrique González, quien declara que “el cambio se nota mucho, sobre todo a la hora de montar las marchas. Después, una vez llega el día de la salida, se nota un montón cuántas personas han ido al ensayo y cómo se hacen los pasos”.

Para él, el mayor punto fuerte del ensayo es que sirve “para ayudarte a que te den consejos antes de la salida de cómo llevar el varal. La verdad es que sirve de mucho”.

Otro hombre de trono de esta Cofradía, joven pero con amplia experiencia, Pablo Silva, mantiene que “se nota en la calle, se notan los ensayos, se nota el esfuerzo de los hermanos y es una alegría que en la calle se demuestre” que se han preparado, pues él ha llevado el trono habiendo ensayado previamente y sin hacerlo.

Entrenar lo ensayable, mejorar lo posible es el objetivo final para aquellos que buscan portar con orgullo y solemnidad los titulares de las cofradías de las que son devotos. Aunque carguen con un trono sin imagen.

Print Friendly
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
1