Zamora, silencio y oscuridad entorno al Miserere

Cristo, en sus andas, comenzó el camino de regreso hacia Santa María la Nueva.

Cristo, en sus andas, comenzó el camino de regreso hacia Santa María la Nueva.GRUPO ES.

El Miserere del Yacente conmueve al zamorano y al turista que lo vive por primera vez. La austeridad del acto forma parte de la contenida emoción. La Penitente Hermandad del Yacente acompaña a Cristo muerto por las calles hasta llegar a la plaza de Viriato. Un momento muy especial de la Pasión del Señor tras los rojos terciopelos de la Vera Cruz. El silencio  y la oscuridad fueron aliados para el canto del Miserere.

A primera hora de la tarde los oficios en Bercianos de Aliste y la procesión con las capas pardas, la capa mejor de los pastores. El visitante percibe aquí una autenticidad religiosa con más de 400 años de antigüedad. Asistió la presidenta de la Diputación de Zamora, Mayte Martín Pozo y el diputado de la comarca, José Luis Bermúdez.

Por la mañana, en Zamora capital, la procesión de Nuestra Señora de la Esperanza iluminó las calles de Zamora con su colorido y música, para terminar en la Catedral con el canto de la Salve antes de entrar.

Muchos turistas gallegos. Alguno como Moncha nos decía que Zamora es como Fátima. Mucha gente en las calles y muchos zamoranos procesionando. El calor del caperuz en un día como este jueves santo es instrumento de penitencia. Las mujeres ataviadas con sus mantillas de riguroso negro engrandecieron el acto así como los instrumentos musicales y las bandas de música.

El zamorano medio vive con intensidad estos días y procura estar en casi todo. El buen tiempo libera de incertidumbres.

Mañana viernes el Santo Entierro, otro momento más para compartir emoción y devoción entorno a un paso.

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