Ciudades de Portugal se plantean ser anfitrionas de Eurovisión

Fans de Salvador Sobral le esperan en el aeropuerto de Lisboa tras ganar el Festival de Eurovisión 2017.

Fans de Salvador Sobral le esperan en el aeropuerto de Lisboa tras ganar el Festival de Eurovisión 2017.

¿Quien tendrá el honor?. Lisboa, a priori la opción evidente por ser la capital, podría no ser la mejor anfitriona, algo que dependerá de la infraestructura más adecuada para atender los requisitos del concurso, según explicó este martes el director de programas de la RTP, Daniel Deusdado.

“Vamos a mirar primero el mapa de Portugal”, expuso Deusdado, quien remarcó al periódico ‘Diario de Notícias’ que “haremos esto de la forma más espectacular posible con el mínimo coste posible, gestionando cada euro con el mayor cuidado”.

Frente a su deseo, los requisitos de Eurovisión que, según dijeron a Efe fuentes del concurso, consisten en tener instalaciones que puedan acoger una gran producción televisiva internacional, -no solo con el escenario, sino camerinos-, una sala de prensa para 1.500 periodistas y espacios de oficina.

Esta infraestructura “debería estar disponible para entre 6 y 8 semanas, aproximadamente”, en tanto que la ciudad anfitriona “debe tener suficiente capacidad hotelera para esos periodistas y para alrededor de 1.000 delegados durante dos semanas”, además de la seguridad que un evento de este tipo necesita.

Oporto ya ha dejado claro que no le interesa el evento porque, aseguró esta semana su alcalde, Rui Moreira, “no es muy importante” para la ciudad, además de suponer un enorme gasto.

“En caso de que haya un concurso público, si la Alcaldía de Oporto tuviese que entrar con 30, 40, o 50 millones, diremos: no lo necesitamos, muchas gracias”, comentó Moreira en un pleno del consistorio en el que se abordó el asunto.

El pabellón MEO Arena de Lisboa está en la mira de Eurovisión, contó Deusdado, quien recordó que el espacio ya ha albergado eventos internacionales importantes, el último la Web Summit, la gran convención de empresas emergentes (start up) tecnológicas, que la capital lusa acogió por primera vez en 2016.

El evento, de tres días de duración, marcó récord con respecto a las anteriores ediciones celebradas en Dublín, al alcanzar los 50.000 asistentes, y tuvo un impacto económico de 200 millones de euros para Lisboa, según estimaciones del Gobierno portugués.

Puede que sea esa la “compensación” a la que hizo referencia Sobral al llegar desde Kiev, además de la visibilidad internacional que el evento puede dar al país, que sigue eufórico con el inesperado éxito de la balada de Sobral.

“Siempre soñamos con esto”, concluye Deusdado, que estudia ya junto con su equipo las opciones para, sin derrochar, conseguir que Portugal albergue la primera gala de Eurovisión de su historia.

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