Inmaculada Sánchez Leira, propietaria de Restaurante Cantina Río Covés: “La lucha de mi familia merece tener continuidad”

Inmaculada Sánchez Leira, propietaria de Restaurante Cantina Río Corvés, en Pontedeume, recuperó el patrimonio familiar y dio vida de nuevo a los sabores y olores de su infancia en su establecimiento con la certificación de Galicia Calidade.

Inmaculada Sánchez Leira, propietaria de Restaurante Cantina Río Covés, en Pontedeume, recuperó el patrimonio familiar y dio vida de nuevo a los sabores y olores de su infancia en su establecimiento con la certificación de Galicia Calidade.

“Rehabilité esto para que no se perdiera el patrimonio familiar de los últimos 50 años. La lucha de mi familia merece tener continuidad”.  Es la afirmación de una mujer fuerte, jurista, ahora propietaria de Restaurante Cantina Río Covés, en Pontedeume. Inmaculada Sánchez Leira, además del esfuerzo que le ha costado conservar la propiedad familiar, ha tenido que renunciar a muchas cosas, entre ellas, a su anterior trabajo profesional de abogada.

Su rectitud de intención queda a salvo. “Mi intención solo es servir de puente para la siguiente generación”. Y a la vez pone su mirada en su hija Blanca.  “Yo creo que mi hija tendrá capacidad para seguir porque ha sido educada para eso y parece estar desarrollándose en esa misma línea”, dice esperanzada.

Estamos en el remate del paseo marítimo de Pontedeume. En el estuario del río Covés en su encuentro con el Eume y donde se funden en el agua marina.

Al fondo se ve el tronco de un tejo centenario muerto que se ha secado o lo han dejado secar. Mejor no abundar en esto porque a Inmaculada le duele mucho este árbol que formaba parte de los recuerdos de su infancia.

De sus padres aprendió esa “cultura del esfuerzo”. Y tiene claro que “no hay límites”, en el sentido de que uno está capacitado para hacer cualquier trabajo.

Restaurante Cantina Río Covés no es más –ni menos- que los recuerdos de la infancia de su propietaria. Sabores y olores que Inmaculada tiene memorizados desde sus más tiernos años. Aquella tienda de ultramarinos y estanco de su familia donde su madre preparaba tortillas y carnes estofadas para el copeo. El sabor de las empanadas y el olor de la masa del pan que hacía su madre. Las salidas con tía Concha a pescar al río Covés, cuando le enseñaba a coger cangrejos y camarones. “¡Fue una infancia feliz!”, exclama. Y antes: “Fue la época más feliz”.

Ahora con el Restaurante Cantina Río Covés ha querido mantener la esencia de la historia de la familia y darle nueva vida a este lugar tan querido por ella a la vez que lo comparte con su clientela. Y a quien se interesa por la historia, se la cuenta.

El lugar con su zona ajardinada y la casa –en la que su abuelo tenía nombre casi para cada piedra- llena de recuerdos es lo que comparte con sus invitados así como los sabores de su infancia.

El plato estrella es la Costrada. Ella lo define como pastel de carne aunque se puede hacer de pescado. Nada de empanada dice porque ya difiere en su masa. Se remonta a Álvaro Cunqueiro, uno de los reyes de la gastronomía gallega, que escribió de la Costrada de siete pisos. Es un plato medieval quizá de procedencia italiana,  dice. Y que ya aparece representado en la piedra del Pazo de Xelmírez, en Santiago de Compostela.

En Restaurante Cantina Río Covés se prepara de distinto relleno la Costrada según temporada. Si en invierno suele ser de carne, en cambio, en verano se hace de pescado y con mariscos de concha como la vieira y la zamburiña, y jamón cuya grasa le queda muy bien. Quizá, a diferencia de antaño, la costrada lleva menos aceite para aligerarla.

En Restaurante Cantina Río Covés el cocido es un plato de referencia en invierno. En el próximo mes de julio, desde el 24 hasta la fiesta de las Peras de Pontedeume, Inmaculada Sánchez ofrece a sus comensales sardinas lañadas o bistec de marola. Son también plato apreciado las parrochiñas o xoubiñas que se ahúman con plantas como pino.

Para los niños -el perfil del cliente es familiar sobre todo en los fines de semana- que normalmente gustan de otros alimentos, Inmaculada manda hacer croquetas o pasta que hace que los pequeños disfruten con la comida y dejen disfrutar a los mayores.

Los postres siempre caseros. Muchos hechos con el fruto de árboles autóctonos como manzanos con la manzana de tabardilla o repintadas. De ahí que la cocina del Restaurante hace las mejores compotas o dulces de manzana.

Restaurante Cantina Río Covés fue el primer establecimiento en tener la Q de Calidad. Y desde hace un tiempo está certificado por Galicia Calidade. Dice Inmaculada: “Galicia Calidade debía ser la única marca al exterior”. Además, con la representatividad que está consiguiendo la cocina, ésta debe ser un reclamo turístico, especialmente en Galicia. Y así se hace con Lecer que agrupa a servicios turísticos, hoteles y casas rurales certificados bajo el sello de Galicia Calidade.

Finalmente, la propietaria de Restaurante Cantina Río Covés anima a los empresarios a “regalar” o regalarse un día de asueto en Restaurante Cantina Río Covés. Cuenta con un pequeño comedor independiente y con terraza “espléndida” para  reuniones también de trabajo. No hay televisión en su restaurante aunque hoy en día con los móviles… Y el jardín goza de una paz bucólica con su puente, su marisma…

Se puede convenir con ella en que este patrimonio “merece tener continuidad” y ser compartido con mucha gente, sus clientes.

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