Ana Botín apuesta por España en su primera gran operación corporativa

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, ha comparecido hoy para informar sobre la adquisición del Banco Popular y sobre la ampliación de capital para afrontar esta compra.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, ha comparecido hoy para informar sobre la adquisición del Banco Popular y sobre la ampliación de capital para afrontar esta compra.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ha apostado por España en su primera gran operación corporativa desde que asumió el timón del grupo financiero y lo ha hecho con la compra del Banco Popular, entidad que siempre admiró.

Desde que ocupó la presidencia del Banco Santander en septiembre de 2014, tras el repentino fallecimiento de su padre, Ana Botín tuvo claro que la entidad podía seguir creciendo.

Con una presencia más que relevante en 10 mercados, especialmente Brasil y Reino Unido, pero también España, la presidenta del Santander insistió en numerosas ocasiones en que el foco estaba puesto en el crecimiento del propio negocio y una mayor vinculación de los clientes.

Hace poco más de dos años, a principios de 2015, el Banco Santander llevó a cabo una macroampliación de capital de 7.500 millones de euros, con la idea de reforzar su balance y apoyar a los clientes en un momento de recuperación económica.

En el sector financiero se interpretó entonces que la entidad se podía estar preparando para una compra, pero no estaba claro en qué mercado Santander encontraría la oportunidad.

La recuperación económica de España y la buena evolución del negocio del Santander en el país, gracias a estrategias comerciales como la Cuenta 123 y otras iniciativas impulsadas por la propia Botín, hacían que el grupo pusiea el foco en su país de origen.

Durante la reestructuración financiera, el Banco Santander, presidido entonces por Emilio Botín, sonó como posible comprador de la CAM, la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que acabó adquiriendo el Banco Sabadell en subasta, pero también de Catalunya Caixa, adjudicada a BBVA, o de Novacaixagalicia, que fue a parar a manos del venezolano Banesco.

Teniendo en cuenta que en estos años La Caixa se había hecho con Banca Cívica o el negocio de particulares de Barclays en España, además de que el Banco Popular había absorbido el Banco Pastor, era el turno del Banco Santander.

La entidad era la única de las grandes del sistema financiero español que no había llevado a cabo ninguna compra en España en estos años, a pesar de haber participado en operaciones decisivas como la salida a Bolsa de Bankia o la constitución de Sareb, el banco malo.

Así que en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte tenían claro que tarde o temprano llegaría el momento y Ana Botín ha decidido que sea con Popular, la entidad que siempre envidió por su cuota de negocio en pymes y su rentabilidad.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, ha comparecido hoy para informar sobre la adquisición del Banco Popular y sobre la ampliación de capital para afrontar esta compra.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, ha comparecido hoy para informar sobre la adquisición del Banco Popular y sobre la ampliación de capital para afrontar esta compra.

De hecho, se cuenta que en el pasado, cuando Ana Botín presidía Banesto, estudió la posibilidad de hacerse con el Popular, muy apreciado también por su padre, quien en estos momentos posiblemente tampoco habría dudado de llevar a cabo la compra.

Pero a la presidenta del Santander, a la que la operación le hace mucha ilusión, según su entorno, necesitaba dejar sus impulsos a un lado y asegurarse de que a su equipo le salían los números para comprar el Popular, atragantado por una cartera inmobiliaria que ronda los 38.000 millones de euros.

En la rueda de prensa que ha ofrecido hoy, Botín ha asegurado que la operación representa una oportunidad única de consolidación del grupo en España, para acelerar el crecimiento en el país y en Portugal, y ha dado la bienvenida a los clientes de Popular, a los que ha asegurado que van a trabajar “duro para ofrecerles el mejor servicio durante este periodo de transición y en el futuro”.

Las dudas sobre el futuro del banco y el temor a una intervención europea se reflejaban en sus continuas caídas en Bolsa, que hicieron que en apenas tres días redujera su capitalización bursátil a la mitad.

Popular estaba literalmente a tiro de opa, pero ni siquiera hizo falta porque la Junta Única de Resolución, el mecanismo europeo encargado de intervenir tras la unión bancaria, decidió subastarla.

El riesgo de quiebra y la necesidad de garantizar los ahorros de los depositantes justificaban la venta por el precio simbólico de un euro al mejor postor.

Y ése, con orgullo para Ana Botín, ha sido el Banco Santander, que acepta hacerse cargo de la entidad aunque esté “obligado” a llevar a cabo otra nueva ampliación de capital multimillonaria, de 7.000 millones, para sanear el balance de Popular y tranquilizar a Europa.

 

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