Más de 60 países, sin EEUU, avanzan en la lucha contra la optimización fiscal

El director del centro de política y administración fiscal de la OCDE, Pascal Saint-Amans, durante una rueda de prensa el 7 de junio de 2017 en la sede de la organización, en París.

El director del centro de política y administración fiscal de la OCDE, Pascal Saint-Amans, durante una rueda de prensa el 7 de junio de 2017 en la sede de la organización, en París.

Más de 60 países, sin Estados Unidos, firmarán este miércoles en París una convención para luchar contra la llamada optimización fiscal, una práctica legal pero cada vez más criticada con la que las multinacionales intentan pagar el mínimo de impuestos posible.

“Esta convención traduce una voluntad política muy fuerte para poner fin a la planificación fiscal agresiva”, dijo  Pascal Saint-Amans, director del centro de política y administración fiscal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), impulsora del texto.

La convención es un paso más en los esfuerzos de la OCDE para luchar a nivel internacional contra la llamada erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés).

Este nombre técnico hace referencia al mecanismo con el que las multinacionales trasladan sus beneficios de un país a otro para evitar pagar impuestos, usando sofisticados mecanismos contables.

Aunque la lista completa de países firmantes todavía no se ha hecho pública, se sabe que están Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Singapur y Hong Kong, entre otros.

La optimización fiscal está considerada abusiva y permite a los grupos internacionales jugar con convenciones fiscales bilaterales entre países para no pagar impuestos, algo que la convención multilateral de la OCDE quiere remediar.

Según Saint-Amans, la optimización fiscal se ha convertido en una “auténtica industria” y cita un informe del Gobierno de Holanda según el cual entre 8.000 y 12.000 abogados viven de esta práctica.

Para luchar contra ella, más de 60 países firmarán este miércoles el texto, que tendrá como efecto inmediato sustituir a las convenciones bilaterales existentes, una manera de evitar verificar uno por uno las leyes en vigor.

“Es algo sin precedentes, nunca se había hecho”, dijo Saint-Amans.

SIN EEUU

“Se trata de un ejercicio jurídico innovador. Es verdad que es un poco complejo pero mucho menos que renegociar todas las convenciones, un proceso que tomaría 30 años”, explica Saint-Amans, que espera que otros 20 países la firmen antes de que acabe este año, hasta llegar a un total de 90.

“Es un éxito para la OCDE, que se convierte así en la organización mundial de la fiscalidad”, indicó  una fuente diplomática.

A la espera de la lista de países firmantes, sí se sabe que Estados Unidos no estará entre ellos. “Una decisión que fue tomada antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca”, explicó a la AFP una fuente diplomática.

Sin embargo, el director del centro de política y administración fiscal de la OCDE minimiza la ausencia de Estados Unidos porque “sus propias convenciones son buenas y muy sólidas”.

“Estados Unidos no representa una amenaza para el resto del mundo” en lo que se refiere a optimización fiscal, según Saint-Amans.

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