Estados Unidos impide una posición común en la OCDE sobre comercio y clima

El secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Fernando García Casas.

El secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Fernando García Casas.

La posición beligerante de Estados Unidos impidió establecer un consenso en cuestiones de comercio internacional, de inversiones y de cambio climático en la reunión ministerial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) finalizada hoy en París.

Esa falta de unanimidad se tradujo en que la declaración final de la presidencia danesa de la reunión incluyó un apartado específico para esos puntos en los que, según la fórmula diplomática utilizada por sus autores, hubo “casi consenso entre los miembros de la OCDE”.

Tanto el ministro danés de Exteriores, Anders Samuelsen, como el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, eludieron hablar en la conferencia de prensa final -pese a que fueron interrogados- del caso de EEUU, que según diversos participantes y observadores tuvo un comportamiento muy poco constructivo.

Gurría se esforzó en quitar hierro al asunto al insistir en que no hubo “ninguna confrontación” y en que ése es “un término muy duro” para calificar lo ocurrido.

Además, tras recordar lo sucedido en las últimas grandes citas internacionales -marcadas por el disenso de la Administración de Donald Trump con sus grandes socios internacionales-, explicó que el hecho de haber establecido “un amplio acuerdo”, pero no haber logrado unanimidad sobre el comercio y el calentamiento global, “no es una sorpresa”.

El exministro mexicano hizo hincapié en que la declaración de la presidencia sobre esos puntos conflictivos cuenta con “una amplia mayoría”.

En ese texto se insiste, en primer lugar, en la importancia de “un compromiso fuerte” sobre unas reglas de base para el comercio y la inversión internacional de forma que las empresas puedan competir para “reforzar el crecimiento económico global sostenible, la productividad, el empleo y el bienestar”.

Se considera que la Organización Mundial del Comercio debe estar en el centro de un “sistema de comercio multilateral basado en reglas transparentes, no discriminatorias, abiertas e incluyentes”.

Se subraya que hay que resistir a “todas las formas de proteccionismo” y avanzar en la retirada de las ayudas gubernamentales que distorsionan los mercados, al tiempo que se reconoce que el desarrollo no ha beneficiado a todo el mundo y eso hay que corregirlo con ajustes en políticas nacionales.

Sobre el calentamiento global, ese “casi consenso” fue para decir que el Acuerdo de París es “histórico”, “representa la voluntad y la determinación de cerca de 200 países y constituye una piedra angular para abordar de forma efectiva y urgente el cambio climático y para implementar la Agenda de 2030″.

El jefe de la diplomacia danesa, tras reconocer que hubo discusiones “duras”, insistió en que, dada la complejidad del mundo, no se puede “encontrar unanimidad en cada detalle”.

Según diversos participantes y observadores de la cita ministerial -iniciada ayer y celebrada a puerta cerrada- la delegación estadounidense, liderada por el responsable del Comercio Exterior, Robert Lighthizer, fue particularmente combativa en cuestiones institucionales.

Washington se mostró muy reservado con los planes de Gurría de avanzar rápidamente en la ampliación de la OCDE -Argentina, Brasil, Perú, Bulgaria, Rumanía y Croacia han pedido la entrada y esperan una invitación para iniciar el proceso de adhesión-.

E hizo planear la cuestión de su contribución al presupuesto de la organización, que supone en torno al 21 % del total, el mayor con diferencia de los 35 Estados miembros.

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