Así funciona la inversión especulativa que puede destruir empresas

especulacionEn los últimos días hemos asistido a un aluvión informativo a raíz de la resolución sobre Banco Popular con la compra por un euro por parte del Santander. El revuelo informativo ha sido tremendo. Además, porque durante días después Liberbank, entidad financiera española, se desangró en los mercados con un desplome de más del 50% debido, en gran parte, a las posiciones cortas o especuladores bajistas.

Ante tal aluvión de pérdidas en bolsa que podía poner en riesgo la viabilidad de la entidad bancaria, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dio un paso al frente para prohibir este tipo de inversiones durante un mes. ¿Por qué? Principalmente porque el regulador consideraba que no había motivos suficientes que justificasen un descalabro tan mayúsculo de los títulos de Liberbank y para garantizar la estabilidad de la compañía. Todo se debía a pura especulación.

Pero… ¿Qué esas posiciones cortas? Los llamados “cortos” son un mecanismo desconocido para la mayoría de los mortales que carecen de información bursátil. Es un método de inversión por el cual se apuesta a favor de la caída de las acciones de las compañías. Simple y llanamente eso. Como si apostáramos a que el Real Madrid o el Barcelona perdieran un partido en concreto.

El mecanismo es muy sencillo. El inversor “a corto” lo que hace es tomar las acciones prestadas de un tercero (normalmente un broker), con el que fija una fecha para su devolución. Automáticamente las vende en el mercado, esperando que esas acciones bajen, para cuando llegue la hora de devolverlas las pueda comprar más baratas y realizar la devolución. El beneficio está en la diferencia que existe entre el precio al que se vendieron y el precio al que se compran para devolverlas. Es una estrategia especulativa considerada de alto riesgo, pero que puede reportar buenos beneficios.

Estas apuestas en contra de la tendencia favorable de las acciones se centran en la pura especulación para obtener una rentabilidad. Incluso se sustenta muchas veces en rumores y no en hechos, por lo que a los bajistas les da igual que con sus acciones se lleven una empresa por delante. Es más, les viene como anillo al dedo.

Además de lo sucedido en Liberbank, hay muchos ejemplos de cómo las posiciones cortas pueden lastrar a las compañías. DIA, con un porcentaje de posiciones cortas en su capital del 23,89%, en máximos históricos, da fe de ello. O Abengoa, que antes de su reestructuración, con la que sorteó la quiebra, tenía un porcentaje de cortos de más del 12%. Y, por supuesto, Popular también se encontraría en esta lista, pero la CNMV decidió no hacer nada.

Incluso, si cruzamos el charco encontramos casos más sonados y con disputas incluso entre auténticos tiburones de las finanzas. Es el caso de Herbalife en la que Bill Ackman tomó posiciones cortas en el año 2012 al considerar que la compañía era un caso de estafa piramidal.

Basándose en criterios fundamentales luchó contra otro gran inversor, Carl Ichan, cuya visión de la compañía era completamente opuesta. Las acciones de la compañía han tenido muchos movimientos en las dos direcciones en los últimos años. Una muestra de cómo con la especulación se puede jugar de forma inmoral o poco ética con el futuro de las empresas.

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