Científicos desarrollan biocombustible apto para motor diésel tradicional

La Unión Europea (UE) apunta a que, para 2020, el 10 por ciento del combustible utilizado en el transporte provenga de recursos renovables.

La Unión Europea (UE) apunta a que, para 2020, el 10 por ciento del combustible utilizado en el transporte provenga de recursos renovables.

Un proceso químico diseñado por científicos de Alemania puede transformar una mezcla de aceite de colza en combustible diésel sustentable apto para los motores tradicionales, afirma un estudio publicado en Science Advances.

El desarrollo podría permitir que los vehículos actuales reciban este combustible en lugar de modificar los automóviles para que funcionen con diésel de origen vegetal.

La Unión Europea (UE) apunta a que para 2020 el 10 por ciento del combustible utilizado en el transporte provenga de recursos renovables.

Sin embargo, los motores diésel tradicionales no están diseñados para utilizar los combustibles de origen vegetal.

“Los automóviles que funcionan con biodiésel puro requieren motores especialmente diseñados”, sostuvo Lukas Goossen, quien encabezó este estudio.

El biodiésel tiene propiedades diferentes de las que tiene el combustible mineral, por ejemplo, el punto de ebullición, lo que provoca que se evapore solo parcialmente y se deposite en el motor.

Ante este desafío técnico, un grupo de investigadores de Alemania desarrolló este proceso químico que transforma una mezcla de aceite en un combustible apto para los motores actuales.

“Esto demuestra que el desafío apremiante de incrementar la fracción de renovables en los combustibles puede encararse de forma puramente química”, destaca el estudio.

Para lograrlo, diseñaron un modelo con un coche que poseía un motor diésel en miniatura, en el que pudieron probar que el combustible funcionaba.

Uno de los principales elementos utilizados en este estudio fue el etileno, un gas inflamable incoloro con el que lograron transformar las largas cadenas de carbono del aceite de carbono.

El etileno logró que estas cadenas, estructuras de átomos, fueran más cortas en la mezcla de compuestos que resultó del proceso.

Según Goossen, el proceso “virtualmente no requiere de energía” y podría utilizar recursos renovables completamente, pues el etileno puede partir del maíz y otros vegetales.

El experimento aún es muy incipiente y está lejos de ser comercializado, pero los investigadores continuarán enfocados en encontrar nuevos usos para esta técnica y en bajar los costos de esta producción.

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