Las monarquías petroleras árabes preparan un IVA colectivo para reducir el déficit

Una imagen difundida por el Palacio Real de Arabia Saudí el 21 de mayo de 2017 muestra a su rey Salmán asistiendo a una cumbre con los líderes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en Riad.

Una imagen difundida por el Palacio Real de Arabia Saudí el 21 de mayo de 2017 muestra a su rey Salmán asistiendo a una cumbre con los líderes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en Riad.

Las monarquías petroleras del Golfo, que atrajeron durante décadas a millones de extranjeros alentados por la ausencia de impuestos sobre la renta, se disponen a introducir el próximo año el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) para reducir sus déficits presupuestarios.

Sin embargo, la crisis diplomática sin precedentes que estalló e inicios de junio, cuando Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin rompieron sus relaciones con Catar, pone en entredicho la viabilidad de esa reforma fiscal colectiva de los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Estaba previsto que Catar, Arabia Saudí y los Emiratos fueran los primeros en introducir el IVA a comienzos de 2018 y que los otros tres miembros del CCG (Baréin, Kuwait y Omán) lo hicieran posteriormente.

Sin embargo, si la crisis continúa, Catar seguirá compensando sus importaciones de Arabia Saudí y los Emiratos, valoradas en 4.550 millones de dólares anuales, recurriendo a proveedores exteriores al CCG, explica M.R. Raghu, vicepresidente del Centro Financiero de Kuwait.

“Aplicar el IVA en semejante escenario conllevaría presiones inflacionistas, sobre todo en los productos alimentarios”, añade.

Según él, Catar podría “intentar aplazar la puesta en marcha de esa reforma fiscal, ideada para equilibrar cualquier alza de precios de los productos en los mercados locales”, asegura.

Pero, aunque Doha decida no aplicarla por el momento, es poco probable que se abandone esa reforma fiscal colectiva, ya que todos los gobiernos del CCG quieren aumentar sus ingresos, vaticina Raghu.

EXPATRIADOS

Más allá de los obstáculos políticos, el IVA podría empañar la reputación del CCG como región de baja carga impositiva y reducir su atractivo para los expatriados, según Monica Malik, economista en el Abu Dhabi Commercial Bank.

Para ella, el anuncio de un IVA del 5% “aspira a equilibrar los ingresos públicos y favorecer un entorno comercial atractivo tanto para los expatriados como para las empresas”.

Considera además que la región del Golfo seguirá siendo una de las zonas con menor imposición del mundo.

El IVA, un impuesto sobre el consumo, no debería disuadir a los hombres de negocios de invertir en la región, opina Jeanine Daou, responsable del departamento de impuestos indirectos de PwC Oriente Medio. “No es una tasa sobre sociedades”, recuerda. “Es una nueva obligación, pero no impedirá que las empresas inviertan” en la zona, agregó.

No obstante, en el viejo zoco de Dubái, algunos comerciantes se muestran reticentes. Un mayorista en el sector de los electrodomésticos, Obaid Tahiri, teme el coste del IVA del 5% por su escaso margen de beneficio.

“En el comercio mayorista, nuestro beneficio no alcanza el 5%”, dijo.

Aunque el gobierno emiratí anunció que aplicaría el impuesto en enero, varios comerciantes afirman que no han sido informados de su entrada en vigor.

DIVERSIFICAR

La creación de un IVA es una de las medidas tomadas por las monarquías del Golfo para reducir su dependencia de las recetas petroleras y diversificar sus ingresos.

“De ello depende su futura viabilidad presupuestaria”, asegura Daou, que recuerda que el “IVA es una herramienta importante que permite generar más ingresos al Gobierno”.

Si bien parece poco probable que una tasa del 5% pueda frenar las presiones fiscales a las que están confrontados los gobiernos de la región, “constituye una herramienta de seguridad duradera para el futuro”, añade Daou.

Según Malik, la entrada en vigor del IVA en los seis países del CCG debería generar ingresos equivalentes a hasta el 1,5% de su PIB combinado.

“El objetivo no es poner fin al déficit presupuestario (…), sino aumentar y diversificar las recetas no petroleras”, dice, recordando que el petróleo y el gas siguen suponiendo entre el 50 y el 90% de los ingresos públicos en esos países.

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