Boteca, un limiano polifacético amante y divulgador de su tierra

Boteca en el interior de su restaurante en Expolima.

Boteca en el interior de su restaurante en Expolima.

Es un verdadero personaje limiano. Entrañable como él sólo. Un sabio que se interesa tanto por un Ginkgo biloba como que no se pierdan los oficios  tradicionales  o los apodos de su tierra. Soldado de la Fuerza Aérea, vendedor de algodón, poeta, escritor autodidacta, fotógrafo, restaurador… En Ponte de Lima, en Angola, en Lisboa, Cascais… Todos le conocen como Boteca y muy pocos como José Ernesto Costa.

Este año la suspensión del CSI Ponte de Lima por la lluvia nos dio ocasión de conocerle y entrevistarle para Grupo ES., en su restaurante de Expolima, Boteca.

Angola le ha marcado mucho en su vida.  Tanto es así que elpróximo trabajo que va a editar es un libro basado en una importante colección de fotografías de Angola en los años 50 y 60. “Probablemente una de las más ricas que existen de este país”, afirma. Y concretamente de la capital, Luanda.

Boteca llegó a tierras angoleñas para el servicio militar en la Fuerza Aérea portuguesa. Después vivió allí unos años como civil. Y, como otros portugueses, regresó tras la revolución del 25 de Abril a Portugal.  Boteca apreciaba de la sociedad angoleña “la libertad” con la que se vivía. Allí podía escuchar en la radio canciones prohibidas en su país, como las de Xosé Afonso.  Caracteriza a Angola como un país “convidativo”, esto es, atrayente, por sus dimensiones. Él admite que llegó a conocer entre el 60 y 70% por ciento del territorio por su trabajo de vendedor. Y añade: “Me encontraba bien en cualquier punto”, aunque se movía más por el Sur. Trabajó en una empresa que facturaba 300.000 toneladas al año de algodón, exportando a puertos como el de Barcelona o el de Ámsterdam.

En Angola, Boteca hizo sus primeros pinitos en pintura y afirma que “no soy pintor”. Allí perdió los bocetos que había hecho y “con ellos el hábito de pintar”.

Después  Boteca se inicia en la escritura. Tanto es así que con su mujer –la que tengo hoy, precisa- nos cruzamos correspondencia y “conservamos 400 cartas de cada uno”.

Para José Ernesto Costa, Boteca, esta es “la memoria que perdura”: Cartas, fotografías, libros… es lo que le motiva a publicar para que no se pierda.

Durante sus época en Angola, Boteca siente la nostalgia de Ponte de Lima, su tierra natal. Es de la freiguesía de Arconcelo, al otro lado del puente, pero, insiste, mi referencia es Ponte de Lima. Bueno pues la llamada de la tierra natal hizo que cruzase medio mundo para estar, un fin de semana, en A Vaca das Cordas, o también, en otra ocasión, en As Feiras Novas. ¡Increíble!

Escritor autodidacta, Botecas cuenta que comenzó a publicar a instancias de un historiador, profesor y escritor llamado Luis Dantas. En aquel momento, ya había dejado Angola y vivía en Lisboa. Y un día traía en la mano varios folios con poemas y, al verlos Dantas, le animó a publicarlos. “Esto tiene que ser publicado”. Boteca le restó importancia  pero Luis Dantas se brindó a hacer una selección y un año después, 1996, su primer libro, Poemas da Terra e do Lima. Antes había editado con la ayuda de la Cámara de Ponte de Lima, una publicación de postales antiguas de la villa más antigua de Portugal, Ponte de Lima.

Boteca luego se centra en la prosa y edita Cheia do Río Lima (2001), referente a las crecidas del río a su paso por Ponte de Lima.  Luego vendrían, en tres tomos, Crónicas de um outro Tempo, entre 2004 y 2006, a año por libro. Un trabajo etnográfico, en la actualidad agotados los ejemplares de los tres tomos, donde Boteca recoge oficios en desaparición, apodos limianos y otras cosas de su tierra. La crítica favorable de figuras relevantes portuguesas como Claudio Lima, Dr. Francisco Sampaio, Porfirio Pérez Dasilva o el historiador Carlos Gómez “me dieron fuerza para continuar sus trabajos literarios”,  recuerda.

Después vendrían libros como O Nosso Olhar sobre as Lagoas de Bertiandos e S. Pedro de Arcos que le llevó un año y que él mismo tomó las fotografías que recogen la Naturaleza en las cuatro estaciones.

Este polifacético limiano se fijó luego en una árbol muy especial, Ginkgo biloba, una especie arbórea con cierto halo de sagrado, originario de Java, en Asia. Boteca escribió un libro y catalogó unos 60 ejemplares en Ponte de Lima. “Un árbol con resultados espectaculares para la salud humana”, explica. Y relata cómo en Japón, en Hiroshima, tras 10 años de la caída de la bomba, un Ginkgo biloba volvió a brotar. “Los japoneses miran este árbol como un milagro”, explica Boteca.  Y añade: “Somos, probablemente, la región más rica de la Península y de Europa en número de ejemplares de Ginkgo Biloba”.

Boteca se refiere a Ponte de Lima como “un pedazo del Paraíso”. Hace un repaso por personajes, como el Padre Días, del que afirma que “Merece algún cuidado por parte del Municipio. Se debería preparar un espacio para él”.  Y se refiere al doctor Juan Marcos, escritor y poeta.

Boteca es como el río Lima cuando se sale de madre y provoca esas crecidas (‘cheias’). Cuenta anécdotas con peregrinos  como “el más grande peregrino de la Historia, José María Calvo”, un gaditano que lleva toda su vida en el Camino de Santiago.

Botecas ha vivido sus últimos 20 años en Ponte de Lima. Tiene un restaurante, Boteca, que pasó por distintos emplazamientos y desde hace una década está en Expolima, el recinto de ferias. Allí su hijo ha cogido el relevo y prepara platos creados por él pero nada que tenga que ver con el tradicional bacalhau  o el Sarrabulho.

A Boteca le gusta presumir -en el mejor sentido- de que fundó la revista Liga de Amigos do Hospital de Ponte de Lima. Voluntario y vicepresidente durante muchos años de esta institución lo tiene muy a gala. En su trayectoria vital también fue impulsor de las cuadrillas populares de Feiras Novas en Ponte de Lima y primer y único premiado sobre Río Lima y el Medio Ambiente. Por eso, dice en la entrevista que él, como poeta, habla con el Río Lima.

En fin, es un río. En la vídeo-entrevista hay estos temas más largamente tratados y otros más. Boteca es entrañable, un personaje limiano y un amigo de sus amigos. ¡Qué fácil es ser amigo de Boteca y disfrutar de su generosidad!

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