Pablo Mansilla, director Proyecto Magallanes Renovables: “Un gran reto para un grandísimo número de empresas locales”

Pablo Mansilla, director técnico del proyecto Magallanes Renovables.

Pablo Mansilla, director técnico del proyecto Magallanes Renovables.

El proyecto Magallanes Renovables sigue su curso con la plataforma –Trimarán- para generar electricidad a partir de las corrientes marinas. Pablo Mansilla Salinero es un joven ingeniero y director técnico de este proyecto.

La empresa redondelana Magallanes Renovables lleva 8 años de trabajo y el pasado 27 de abril  botó al mar en los muelles de Trasatlánticos de Vigo este prototipo. En su construcción participaron más de 20 empresas, entre ellas algunas locales, nacionales e internacionales. Astilleros Cardama (socio accionista junto con CNV Naval Architects) construyó la mayoría de la plataforma. Las empresas son del sector metalúrgico, como la de calderería Ganaín, entre otras. Todas han tenido que hacer piezas únicas y específicas para este proyecto de i+d+I.

Este trimarán pesa 350 toneladas y tiene un calado de 25 metros, eslora 45 metros, manga 6 metros y una potencia de 2 Megavatios. Los dos rotores orientables son de 19 metros de diámetro.

El presupuesto es de 14 millones de euros de los que el 50% los pone el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). El artefacto flotante (trimarán de acero)  incluye un tubo con una parte sumergida donde se instalan los hidrogeneradores.

El director técnico del proyecto, Pablo Mansilla, califica el proyecto Magallanes Renovables como “un gran reto para un grandísimo número de empresas locales”. Y una “oportunidad de negocio para todas las empresas que han querido sumarse al proyecto”.

Mansilla opina que el sector offshore marino es “muy atractivo y cada vez va a crecer más en los próximos 10, 20 o 30 años”. Por eso el prototipo construido por Magallanes Renovables, si se construyen más, puede ser una nueva línea de negocio para los astilleros vigueses.

El trimarán está constuído por la parte superior o cubierta, el mástil y la góndola. En esta última se alojan dos turbinas de 1 megavatio cada una. La producción de 2 megavatios puede abastecer de electricidad unas 1.500 a 2.000 viviendas, ilustra Mansilla.

El trimarán lleva unas palas para aprovechar mejor las corrientes marinas. Las palas son de una empresa navarra, Inpre, con experiencia en la construcción de aerogeneradores. El agua produce en las turbinas un movimiento mecánico que a través de un eje se traslada a un hidrogenerador y se produce electricidad. Los dos hidrogeneradores están unidos a un transformador y recogen la electricidad que se traslada a un tendido eléctrico. El trimarán no lleva a bordo tripulación. Además consta de elementos auxiliares como un sistema central, bombas de achique ante la entrada de agua, sistema antiincendios, y otros.

Es una plataforma de segunda generación que reduce los costes elevados de mantenimiento que tienen las de primera generación. Además de ahorrar en el mantenimiento también reduce costos en cuanto a la instalación de la plataforma.

Ahora mismo el trimarán está en pruebas en la ría de Vigo que se ayuda de un remolcador para generar corrientes fuertes para las pruebas. En septiembre u octubre, este artefacto flotante viaja a Escocia al Centro Europeo de Energías, (EMEC, por sus siglas en inglés). Allí será probado durante un año y certificado.

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