Una joven española, activa espía de la Unión Soviética

‘Patria’, el nombre en clave de la espía española que trabajó para el KGB.

‘Patria’, el nombre en clave de la espía española que trabajó para el KGB.

Habitualmente, en la mayoría de libros y artículos que hablan sobre el asesinato del político revolucionario León Trotski, llevado a cabo el 21 de agosto de 1941 en México, se explica que fue llevado a cabo por el militante comunista de origen español Ramón Mercader, tras haber recibido una orden del propio Iosif Stalin.

Pero en realidad, para llevar a cabo este famoso crimen, Mercader no estuvo solo en la planificación y varias son las personas que colaboraron con él para hacerlo posible, entre ellas una joven de 31 años (también de nacionalidad española) llamada África de las Heras y que era descendiente de una famosa y burguesa familia ceutí.

Y es que África (a quien se la conoció con varios nombres en clave, entre ellos el de ‘Patria’) había dado el perfil perfecto para ser captada por los servicios de espionaje soviéticos.

Desde bien jovencita había chocado con las férreas tradiciones e ideas conservadoras de su familia, interesándose por los movimientos comunistas y convirtiéndose en una activa militante del PCE durante los años de la II República.

África de las Heras tuvo una fructífera carrera como agente de los órganos de espionaje soviéticos desde el primer momento en el que empezó a trabajar para ellos (inicialmente el NKVD y posteriormente en el KGB).

Recibió su formación en el mismo Moscú y una de las primeras misiones que recibió tras ser enviada a México fue colaborar en el asesinato de Trotski, quien había sido declarado como enemigo número uno de la URSS.

En los siguientes años, durante la Segunda Guerra Mundial, también tuvo un destacado papel como radiotelegrafista, interceptando información de vital interés para los soviéticos y tras el conflicto bélico y a lo largo de las siguientes cuatro décadas (en el periodo conocido como ‘Guerra Fría’) fue una valiosa pieza para el espionaje de la URSS.

Varias fueron las capitales europeas en las que operó (entre ellas París o el mismo Madrid), pero donde desarrolló una valiosa labor de espionajes (ayudando a crear una importante red de espías en Sudamérica) fue cuando se trasladó a vivir a Montevideo a finales de 1948, tras contraer matrimonio con el escritor y músico uruguayo Felisberto Hernández.

Un matrimonio que le sirvió a ‘Patria’ como tapadera perfecta para llevar a cabo sus misiones de espionaje sin levantar sospechas, debido a que su esposo era un declarado enemigo de los ideales comunistas, siendo múltiples las ocasiones en las que manifestó en público su rechazo hacia la política soviética.

Esto ayudó en gran medida a África a poder instalarse en la capital uruguaya y llevar una discreta vida sin que nada hiciera sospechar que tras su apariencia burguesa se escondía una activa espía de la Unión Soviética.

Su matrimonio con Felisberto Hernández duró poco más de un año (tiempo en el que él no sospechó nada de la doble identidad de su mujer) pero que le bastó para poder entrar en contacto con influyentes personalidades de la vida social, cultural y política del país.

Durante aquellos años se había cambiado el nombre por el de María Luisa de las Heras de Darbat (aunque sus informes para el KGB los firmaba como Patria).

Tras dos décadas en Sudamérica, a mediados de los años ‘60 fue requerida desde la sede central del KGB en Moscú donde estuvo trabajando durante veinte años más, hasta que decidió retirarse del espionaje a los 76 años de edad. Tres años después, en 1988, falleció en la capital rusa siendo enterrada con todos los honores del régimen soviético. A lo largo de su vida fue reconocida su importante labor por parte de los mandatarios de la URSS siéndole concedidas un buen número de importantes condecoraciones.

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