Inés Franca, cochera limiana: “Para conocer la villa más antigua de Portugal, nada mejor que en calesa como hace más de medio siglo”

Catarina ayuda a su hermana Inés en las tareas de la calesa.

Catarina ayuda a su hermana Inés en las tareas de la calesa. Mientras Inés cede las rienda a la blogger Ana.

Una de las mejores formas de conocer Ponte de Lima, la villa más antigua de Portugal, es paseando en una calesa o a caballo. Y esto es así porque hace más de medio siglo la gente se movía en carruajes. Así lo piensa la primera conductora de calesa, Inés Franca, que pertenece al Centro Equestre Vale do Lima.

Inés, ayudada por su hermana Catarina, ofrece paseos largos por los alrededores de Ponte de Lima. Aunque esta vez lleva a un grupo de periodistas y turoperadores por el centro de la villa. Este recorrido, explica, lo suele hacer otra calesa.

Inés es dicharachera y durante el recorrido, se vuelve hacia atrás, e ilustra a sus pasajeros con datos sobre los lugares, las costumbres y tradiciones limianas.

La yegua, Lagoa, tiene  también su protagonismo en este trabajo. Asegura Inés: “Confío totalmente en ella; no tiene miedo a nada; sabe lo que tiene que hacer”. Además, para otros servicios cuenta con un caballo.

La primera conductora de calesa destaca que comenzó trabajando para un hotel de cinco estrellas. En aquel momento era la única calesa al servicio de los visitantes. Por eso observa que desde entonces cada vez hay turistas más interesados en subir –por 10 euros pasajero- a ver Ponte de Lima desde este coche de caballos. Además, con privilegios, como el de pasar sobre el puente romano que da nombre a la villa y que es sólo peatonal. Otros clientes son personas que vienen a la villa por el turismo ecuestre y que gustan de pasear en la calesa. En Ponte de Lima se ha posicionado como Centro Ecuestre Internacional.

Inés Franca está preparada para hacer de guía de turismo de primera calidad. Sabe aconsejar a sus pasajeros qué ver, dónde comer y hasta descubrir al visitante las tradiciones limianas.

Subir a una calesa es recrearse con el sonido repetitivo, y por ello relajante, de los cascos del equino sobre el enlosado de las calles de esta villa, aderezados con el ocasional relinchar de la bestia; es poder percibir toda la luz y el sol del entorno y abarcar con la vista, sin más obstáculo, el paisaje urbano entorno al río Lima.

Lagoa está bien cuidada. Sorprende como, al terminar la jornada de trabajo, en el Centro Equestre Vale do Lima, la yegua se refresca bebiendo directamente de la manguera como si de una pajita se tratara. Lagoa también es una verdadera guía turística, en versión equina, de Ponte de Lima.

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