Feijóo, delegado regio: “En torno ao Apóstolo Santiago nace unha Galicia convertida en embaixadora dun novo humanismo”

9“Hoxe necesitamos vontade e decisión para acometer soños capaces de unirnos e cohesionarnos”, afirma Feijóo.

Y añadió: “Aquel humanismo inspirado polo noso Santo Patrón impúlsanos a estar presentes nun mundo que intenta trazar camiños como o xacobeo, abertos para todo tipo de intercambios. Nun mundo de camiños Galicia adquire un renovado protagonismo que pode e debe aproveitar”.

Apóstolo Santiago:

Un dos tesouros máis prezados desta catedral son os ecos que chegan do pasado e impregnan os seus muros. Ecos que nos traen as palabras de tantos homes e mulleres de todos os tempos e lugares que aquí elevaron ao Apóstolo as súas pregarias, expresaron as súas inquedanzas e manifestaron as súas esperanzas.

Moitos fixérono cando fóra deste recinto catedralicio o mundo era hostil e perigoso. Pensaban que a palabra pronunciada co poder da convicción era un bálsamo eficaz contra o infortunio, e desexaban que os seus pensamentos non se perdesen na nada. Esta ofrenda recupera cada ano eses pensamentos e palabras para que formen parte do noso acervo común.

Como todas as tradicións, a que hoxe reiteramos expresa as ansias de perpetuarse dun pobo. Na base de calquera tradición arraigada latexa un desexo de inmortalidade, de transcendencia, de continuidade.

Así lo expresaba en el siglo IX el rey Ramiro I, lejano inspirador de este acto apostólico: “No se han de pasar en silencio los hechos de los antepasados por los que los sucesores puedan ser aleccionados en lo bueno”. Ese principio permanece en pie y fundamenta la ofrenda que realizamos doce siglos después.

En mi caso, es la cuarta ocasión que tengo el honor de pronunciarla un 25 de julio, gracias a la decisión del pueblo gallego y a la generosidad de la Casa Real.

Permítame que, por ello, agradezca a mi pueblo que me haya dado el honor de hacer esta ofrenda en mi condición de presidente de la Xunta y a la Casa Real por su deferencia de convertirme una vez más en delegado regio.

Permítame también que traiga a esta ofrenda, en nombre de Galicia, la memoria de las víctimas del accidente de tren ocurrido en 2013 porque, desde aquella fatídica tarde, todos los Días de Galicia quedarán marcados por su recuerdo.

El cometido como delegado de Su Majestad Felipe VI lleva implícita otra delegación del pueblo en su conjunto. Se trata de traer ante el Patrón de España innumerables ofrendas anónimas para que queden unidas a esos ecos del pasado que forman parte de la sede catedralicia.

Siendo respetuosos con la tradición, lo somos también con las mujeres y los hombres que le dieron vida y admitimos nuestra deuda con ellos. Nos alejamos asimismo de la vanidad de pensar que la historia se inicia con nosotros, y reiteramos la idea de que no somos más que peregrinos que cubren una etapa del Camino.

En torno al Apóstol Santiago crece la conciencia europea. La Ruta Xacobea es el primer Parlamento que tiene Europa, un lugar de intercambios que desdibuja las fronteras políticas para sustituirlas por una comunidad humana.

Como todo peregrinaje, el que realizamos los europeos tiene momentos de desaliento en los que se siente la tentación de abandonar. Necesitamos voluntad y decisión para no claudicar ante quienes predican la desunión o se abandonan al pesimismo.

En el mundo de hoy, Europa no es sólo una esperanza para los europeos, sino también para muchos habitantes del mundo que necesitan una utopía real donde depositar sus sueños.

A ese sueño aspiran refugiados que huyen de diferentes infiernos terrenales y han de ser tratados con generosidad.

Con una política prudente y eficaz de acogida, no son una amenaza, sino la prueba de que la Unión Europea es un espacio de paz y convivencia que es preciso preservar. Quizá por ello Europa es el objetivo de una de las peores manifestaciones del odio: el terrorismo.

Aunque se enmascare de forma falaz en ideas religiosas, o en la defensa de tesis nacionalistas, su única base es el odio al diálogo.

Dos jóvenes de esta tierra, Miguel Ángel Blanco e Ignacio Echeverría, se han convertido en símbolos de la fuerza de la razón que lucha contra la razón de la fuerza.

En torno al patronazgo de Santiago ha ido creciendo una idea de España que hoy es sinónimo de libertad, paz y convivencia. Son innumerables los motivos para sentir el legítimo orgullo de pertenecer a una nación sin cuyo concurso la historia estaría incompleta.

A todos ellos se une el logro de haber construido una comunidad de ciudadanos y pueblos libres, donde la pluralidad no equivale a desigualdad. Necesitamos voluntad y decisión para que esta obra no se malogre por culpa de egoísmos, insolidaridades o frivolidades. Para ello, la razón ha de estar respaldada por la ley, y la ley por la razón. La obstinación de unos pocos no puede prevalecer contra la sensatez, la lealtad y la solidaridad de muchos.

Esa unidad apoyada en la historia, el afecto y también en el interés común, se encarna en la figura del Rey Felipe VI, como antes lo hizo en Juan Carlos I. Que su delegado en esta ofrenda ostente la Presidencia de la Xunta de Galicia y sea el representante ordinario del Estado en la comunidad, refleja el íntimo compromiso con una España que garantiza el autogobierno de sus nacionalidades y regiones.

Esa unidad está permitiendo que estemos superando las consecuencias más dramáticas de la crisis, especialmente duras con esos jóvenes que no sólo aportan a la sociedad una preparación sin precedentes, sino también un inconformismo imprescindible para el progreso social.

Esa España de la libertad lucha igualmente contra una forma de terrorismo que no puede ser soslayada en un acto solemne como el que nos reúne hoy en Compostela.

La violencia ejercida contra las mujeres avergüenza a la sociedad y pone a prueba los mecanismos del Estado de Derecho. El mensaje a las víctimas ha de ser inequívoco: no están solas. El mensaje a los verdugos ha de ser concluyente: su agresión se dirige a todos y tendrá siempre la respuesta de todos.

En torno ao Apóstolo Santiago nace unha Galicia convertida en embaixadora dun novo humanismo. Moito antes de que o noso país contase con institucións de seu, a figura do primeiro peregrino unificábao e dáballe sentido histórico.

O apego dos galegos polas tradicións ten que ver coa idea de que somos unha suma de continuidades que nos permitiu manter a realidade de Galicia por riba de todos os avatares.

A nosa cultura non se entende sen tradición. A nosa lingua está feita de palabras cargadas de fermosas tradicións. A maneira de ser que nos legaron os devanceiros está asentada en tradicións. Traizoar a tradición é tanto como facelo a esa Galicia do pasado que fixo posible a Galicia do presente.

Hoxe necesitamos vontade e decisión para acometer soños capaces de unirnos e cohesionarnos.

Aquel humanismo inspirado polo noso Santo Patrón impúlsanos a estar presentes nun mundo que intenta trazar camiños como o xacobeo, abertos para todo tipo de intercambios. Nun mundo de camiños Galicia adquire un renovado protagonismo que pode e debe aproveitar.

Gustaríame que esta ofrenda formase parte, algún día, de todos eses ecos do pasado que están presentes nesta catedral. Como sucedeu noutras épocas, fóra deste santuario onde repousa Santiago existen problemas, conflitos e desesperanzas.

Para afrontalos, seguimos contando coa intercesión do Apóstolo, e tamén cunha ferramenta para ordenar a convivencia aínda non igualada: a democracia. Galicia, España e Europa son democracias; cren no valor do ser humano, na súa liberdade e igualdade.

O delegado rexio quere representar así mesmo cidadáns libres que anhelan un futuro en liberdade para aqueles que virán despois de nós. Que o noso eco non se perda. Que Santiago nolo conceda.

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