La automoción europea advierte de los “desastrosos” efectos del “brexit”

Fotografía cedida por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles de su presidente, Erik Jonnaert, que ha afirmado en una entrevista con Efe que El "brexit" tendrá consecuencias "desastrosas" para la industria de la automoción del Reino Unido y de la Unión Europea (UE), efectos a los que no escapará España, un país que exporta a territorio británico el 12,9 % de los vehículos que produce y donde el automóvil representa el 10 % del PIB.

Fotografía cedida por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles de su presidente, Erik Jonnaert, que ha afirmado en una entrevista con Efe que El “brexit” tendrá consecuencias “desastrosas” para la industria de la automoción del Reino Unido y de la Unión Europea (UE), efectos a los que no escapará España, un país que exporta a territorio británico el 12,9 % de los vehículos que produce y donde el automóvil representa el 10 % del PIB.

El “brexit” tendrá consecuencias “desastrosas” para la industria de la automoción del Reino Unido y de la Unión Europea (UE), efectos a los que no escapará España, un país que exporta a territorio británico el 12,9 % de los vehículos que produce y donde el automóvil representa el 10 % del PIB.

“Seas un productor en el Reino Unido o en Europa continental, no hay diferencia porque nuestra industria ha adoptado un modelo de negocio absolutamente integrado”, explica en una entrevista con Efe el presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Erik Jonnaert.

Con el divorcio entre Londres y Bruselas “todo el mundo pierde”, prosigue el máximo responsable del “lobby” europeo del motor, que agrupa a fabricantes como Renault, PSA, Volkswagen, Volvo, Iveco o Ford, al describir una industria en la que “la cadena de valor y de suministro no terminan en una frontera”.

“Somos uno de esos sectores que ha aprovechado plenamente el mercado único en los 28 Estados miembros. Incluso los que producen en la Europa continental importan piezas del Reino Unido”, dice Jonnaert (Varsenare, Bélgica, 1957) a propósito de la desconexión británica, que debería estar cerrada para marzo de 2019.

En un sector como la automoción, donde “el comercio transfronterizo es constante”, hará “daño” que se empiecen “a cortar partes de un país o un país de Europa”, agrega el belga, uno de los vicepresidentes de la multinacional estadounidense de bienes de consumo Procter & Gamble hasta que en 2013 se puso al frente de la ACEA.

Esos efectos negativos se notarán también en España, donde la automoción aporta unos 300.000 empleos directos y 2 millones de puestos de trabajo ligados al sector, según datos del ICEX, y donde el sector tiene “un balance comercial positivo con el Reino Unido”, ya que se comercializó en ese país 363.577 de vehículos, frente a las 80.608 unidades británicas importadas.

“Es incluso un problema para quienes en España importan componentes. La entrega rápida que era posible antes ya no se dará porque habrá retrasos en los puertos. Además habrá tarifas potenciales”, abunda Jonnaert, quien recuerda que el arancel básico de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para los productos terminados es de 10 %.

El presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles no entra a valorar si el “brexit” es reversible y, desde un enfoque pragmático, prefiere centrarse en “cómo podemos minimizar sus efectos negativos”, empezando por los costes transfronterizos, las tarifas aduaneras o los cambios en la regulación y homologación.

La automoción española, explica Jonnaert en su despacho de Bruselas, notará el “adiós” de Londres al bloque comunitario. Pero ha hecho “un trabajo increíblemente bueno atrayendo inversores” y tiene asideros a los que agarrarse, los mismos que han posibilitado que disfrute de la mayor tasa de productividad en el sector (19,2 vehículos por trabajador frente a los 7,6 de la media comunitaria).

“La pregunta ahora es: ¿cómo mantener las inversiones?”, se plantea Jonnaert, quien considera que el automóvil español debe aferrarse a dos ejes que han hecho a su industria “más competitiva” que otros países europeos: la flexibilidad laboral y la digitalización de la industria.

España también tiene margen para crecer en su mercado doméstico, por ejemplo, rejuveneciendo su parque automovilístico, que tiene una edad media de 11,4 años frente a los 10,7 años de la media comunitaria, lo que supone que por las carreteras españolas circulan turismos con tecnología “más vieja y menos limpia y segura” que en otros Estados de la UE, apunta Jonnaert.

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