La UE se mantiene firme, espera que Grecia ceda

Una bandera de la UE y otra griega ondean en Atenas.

Una bandera de la UE y otra griega ondean en Atenas.

Los ministros de finanzas de la Unión Europea aumentaron la presión sobre Grecia el martes para que siga dentro de un programa de rescate financiero internacional, mientras el euro se debilitaba por temores a una posible perturbación cuando venza en 10 días la línea de crédito de Atenas.

 

Al regresar a unas reuniones sobre otros temas rutinarios con sus homólogos de la UE en Bruselas después del colapso de las conversaciones el lunes por la noche, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, rechazó el argumento de que su única opción era volver a ellos y pedirles la ampliación de un rescate rechazado por los votantes griegos.

 

“El próximo paso es el paso responsable”, dijo, sin ofrecer detalles sobre qué estaba dispuesta a ofrecer Atenas.

 

“Seguiremos deliberando para mejorar las opciones y finalmente conseguir un muy buen resultado para el europeo medio”, agregó.

 

Sin embargo, Jeroen Dijsselbloem, el ministro de Finanzas holandés que preside el grupo euro de 19 naciones que usan la moneda única, se mantuvo firme en su posición al decir que Atenas debe buscar una extensión:

 

“Realmente depende de los griegos. No podemos obligarles o pedírselo. Realmente depende de ellos. Estamos listos para trabajar con ellos, también el próximo par de días”, dijo.

 

Formalmente, el encuentro de ministros del martes de todos los 28 estados de la UE atiende otros temas. Pero el tiempo escasea y los inversores hacían bajar al euro y las acciones europeas tras el fracaso del lunes. Algunos decían que había crecido el riesgo de una salida de Grecia del euro.

 

“El Gobierno griego debe cambiar su posición”, dijo el ministro de Finanzas de Austria, Hans Joerg Schelling. “El tiempo apremia”.

 

Dijsselbloem ha dicho que el viernes es un plazo final para un acuerdo que daría tiempo para que algunos parlamentos nacionales lo ratifiquen antes de que el 28 de febrero venza el paquete crediticio de 240.000 millones de euros que rescató a Grecia de la quiebra hace tres años.

 

“MOMENTO DECISIVO”

 

Desde Reino Unido, el mayor estado de la UE que no usa el euro, el ministro de Finanzas George Osborne dijo: “Estamos llegando al momento decisivo para Grecia y la zona euro” y advirtió que un fracaso para alcanzar un acuerdo sería “muy severo para la estabilidad económica y financiera”.

 

Haciéndose eco de la alarma que expresaron los altos cargos de la UE sobre la táctica de negociación del gobierno de izquierda que los griegos eligieron el mes pasado para terminar los odiados programas de austeridad, Osborne agregó: “lo que realmente necesita Reino Unido es ver competencia, no caos”.

 

No obstante, en Grecia, el flamante primer ministro Alexis Tsipras y su equipo continuaban disfrutando de un fuerte respaldo público tras años de recortes exigidos por los acreedores internacionales.

 

Gran parte de los medios informó de los airados argumentos de Varoufakis frente a los acontecimientos del lunes.

 

El ministro griego dijo que Dijsselbloem, un aliado cercano del ortodoxo ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schaüble, había descartado una propuesta del comisario de temas económicos de la UE Pierre Moscovici, un ex ministro de finanzas de Francia, que sí había sido aceptada por Varoufakis.

 

“Rindiéndose a Schaüble y esquivando el proyecto de Moscovici, que Atenas estaba lista para firmar, el grupo euro extorsiona a Grecia con una extensión”, dijo el diario griego Efimerida Ton Syntakton.

 

Dijsselbloem restó importancia a la polémica en torno a los proyectos filtrados por la delegación griega, uno de ellos era rechazado por los griegos por “absurdo” y el otro lo aprobaban.

 

Además dijo que las palabras podían ser presentadas de forma tal como para calmar las sensibilidades políticas -Tsipras está determinado a poner fin al actual programa de rescate-, pero que en última instancia los griegos deben buscar fondos atados a condiciones.

 

“Todos los proyectos que causaron tanta excitación ahora están archivados y seguirán así siempre que no acordemos la manera de seguir adelante”, dijo Dijsselbloem, describiendo las demandas griegas de que se permita la reducción de la austeridad como demasiado vagas para permitir que Atenas se salga con la suya con el “paraguas protector” del rescate.

 

El dinero sigue saliendo de los bancos griegos y los griegos atrasan los pagos de impuestos, lo que aumenta la presión sobre las finanzas públicas y el sector bancario si se corta el flujo de dinero internacional.

 

El euro perdía un 0,15 por ciento a 1,339 dólares, una caída desde el máximo visto el lunes a 1,1429 dólares, para ubicarse más cerca del fondo de su rango reciente de 1,1270 a 1,1534.

 

El banco de inversión Barclays dijo que el fracaso de las conversaciones aumentaba el riesgo de que Grecia deje la zona euro y planteó la perspectiva de que Tsipras tenga que llamar a un referéndum sobre si se acepta un acuerdo con condiciones o el país abandona el euro.

 

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