Modesto crecimiento de la economía británica por la presión del Brexit

El crecimiento de Reino Unido siguió siendo modesto en el segundo trimestre del año, debido a una actividad ralentizada por el consumo de los hogares y las inversiones de las empresas ante la perspectiva del Brexit. El Producto Interior Bruto (PIB) británico avanzó un 0,3% entre abril y junio respecto al del primer trimestre, según una segunda estimación desvelada este jueves por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS). El dato es el mismo que el de la primera estimación, proporcionada por la ONS en julio, y no sorprendió a los analistas. La actividad económica se aceleró ligeramente respecto al freno del primer trimestre (+0,2%) tras un respetable año 2016 (+1,8%) a pesar del voto a favor del Brexit y sus consecuencias aún inciertas. El país también contó en el segundo trimestre con un alza de la inversión de las empresas (+0,7%) y del gasto público (+0,6%), incluso aunque su avance se ralentizara un poco de un trimestre a otro. La actividad se aceleró principalmente gracias a la contribución del comercio exterior, que fue neutro en el trimestre, después de haber obstaculizado mucho el crecimiento en el primer trimestre. Por el contrario, el consumo de los hogares sigue de capa caída, con una modesta subida del 0,1%, el peor resultado desde finales de 2014. La caída de la libra desde hace un año como consecuencia de los riesgos vinculados al Brexit encarece el costo de los bienes importados, lo que repercute directamente en los precios al consumo en el país. Por sectores de actividad, el PIB británico registró resultados relativamente buenos en los servicios (+0,5%) y la agricultura (+0,4%); mientras que la producción industrial (-0,3%) y la construcción (-1,3%) retrocedieron. En términos globales de crecimiento, Reino Unido fue el peor alumno de la clase de los países ricos del G7 en el segundo trimestre.

La actividad económica se aceleró ligeramente respecto al freno del primer trimestre, principalmente gracias a la contribución del comercio exterior.

El crecimiento de Reino Unido siguió siendo modesto en el segundo trimestre del año, debido a una actividad ralentizada por el consumo de los hogares y las inversiones de las empresas ante la perspectiva del Brexit.

El Producto Interior Bruto (PIB) británico avanzó un 0,3% entre abril y junio respecto al del primer trimestre, según una segunda estimación desvelada este jueves por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS).

El dato es el mismo que el de la primera estimación, proporcionada por la ONS en julio, y no sorprendió a los analistas.

La actividad económica se aceleró ligeramente respecto al freno del primer trimestre (+0,2%) tras un respetable año 2016 (+1,8%) a pesar del voto a favor del Brexit y sus consecuencias aún inciertas.

El país también contó en el segundo trimestre con un alza de la inversión de las empresas (+0,7%) y del gasto público (+0,6%), incluso aunque su avance se ralentizara un poco de un trimestre a otro.

La actividad se aceleró principalmente gracias a la contribución del comercio exterior, que fue neutro en el trimestre, después de haber obstaculizado mucho el crecimiento en el primer trimestre.

Por el contrario, el consumo de los hogares sigue de capa caída, con una modesta subida del 0,1%, el peor resultado desde finales de 2014.

La caída de la libra desde hace un año como consecuencia de los riesgos vinculados al Brexit encarece el costo de los bienes importados, lo que repercute directamente en los precios al consumo en el país.

Por sectores de actividad, el PIB británico registró resultados relativamente buenos en los servicios (+0,5%) y la agricultura (+0,4%); mientras que la producción industrial (-0,3%) y la construcción (-1,3%) retrocedieron.

En términos globales de crecimiento, Reino Unido fue el peor alumno de la clase de los países ricos del G7 en el segundo trimestre.

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