Eduardo Alonso, chef de Venta Vieja: “El buen cochinillo tiene la carne blanca y la piel crujiente tras el asado”

El chef Eduardo Alonso, en pleno trabajo de asado de los cochinillos en el horno de Venta Vieja, Ortigosa del Monte, Segovia.

El chef Eduardo Alonso, en pleno trabajo de asado de los cochinillos en el horno de Venta Vieja, Ortigosa del Monte, Segovia.

En el camino de Segovia a San Rafael y a los pies de la sierra de La Mujer Muerta, por la forma que recuerda su silueta, la Venta Vieja, en Ortigosa del Monte, es la meta del cochinillo que prepara el chef Eduardo Alonso Millet.

Para Alonso, lo principal  es que la carne sea de buena calidad. Los ejemplares tienen 21 días y acaban de ser destetados, alcanzando un peso de 4,5 o 5 quilogramos. “Si cruje la piel y la carne es blanca”, tras el asado que dura unas dos horas y media, dice el chef, estamos ante un buen cochinillo.  Recomienda degustarlo siempre calientito.

Para acompañar, una ensalada de lechuga, tomate y cebolla y unas patatas fritas con la piel. El mejor caldo para armonizar con el cochinillo, recomienda, un Ribera del Duero.

Segovia se distingue, afirma Alonso Millet, por dos platos más, el cordero y los judiones. Además, en Venta Vieja se puede degustar un chuletón a la brasa.

Alonso recibe muchos encargos de cochinillo. Especialmente en Navidades. En Venta Vieja hay un desfile de madrileños que vienen a buscar este plato previo encargo.

Para este chef no sólo el objetivo es que los clientes se vayan contentos de su restaurante sino que se vayan contentos de la zona y vuelvan. “Lo hacemos lo mejor posible no sólo para bien del restaurante sino de la zona” dice con una generosidad encomiable.

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