El Gobierno francés promete mantener la reforma laboral pese a las protestas

El objetivo de la reforma laboral impulsada por Macron es dar más flexibilidad a las empresas y alentarlas a contratar más para luchar contra el desempleo, que afecta al 9,5% de la población activa.

El objetivo de la reforma laboral impulsada por Macron es dar más flexibilidad a las empresas y alentarlas a contratar más para luchar contra el desempleo, que afecta al 9,5% de la población activa.

El Gobierno de Francia prometió este miércoles firmeza en un su proyecto de reforma laboral, a pesar de las manifestaciones que el martes sacaron a la calle a cientos de miles de personas.

“Vamos a aplicar lo que los franceses nos piden, no vamos a retroceder”, dijo la ministra de Trabajo gala, Muriel Penicaud. La nueva ley “contribuirá a hacer retroceder el desempleo”, añadió.

Las manifestaciones del martes reunieron a 220.000 personas en todo el país, según la policía, aunque el sindicato CGT dijo que fueron “cerca de 500.000″.

El sindicato se congratuló de la movilización, similar a la de marzo de 2016 contra una reforma laboral que impulsaba el gobierno socialista de entonces.

Este sindicato ha convocado otra movilización para el 21 de septiembre, un día antes de que el texto de ley sea presentado en el consejo de ministros. Sin embargo, como en la manifestación del martes, no participarán ni la CFDT ni FO, los otros dos grandes sindicatos franceses.

Por su parte, el partido izquierdista Francia Insumisa, liderado por Jean-Luc Melenchon, prepara una gran manifestación de protesta para el 23 de septiembre.

Tras la movilización del martes, el primer ministro, Edouard Philippe, aseguró “entender” las manifestaciones, pero se preguntó dónde quedaría la democracia si se protesta “sistemáticamente contra la mayoría parlamentaria”.

La reforma laboral impulsada por Macron incluye medidas para limitar el máximo de compensaciones para los trabajadores en caso de conflicto laboral o la posibilidad de llegar a acuerdos laborales en las empresas de menos de 50 empleados sin necesidad de que haya representantes sindicales.

El objetivo del Gobierno es dar más flexibilidad a las empresas y alentarlas a contratar más para luchar contra el desempleo, que afecta al 9,5% de la población activa en Francia, más que la media europea, del 7,8%.

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