Europa del Este, el nuevo paraíso de los constructores de automóviles

El Salón del Automóvil de Fráncfort, en Alemania, el 13 de septiembre de 2017.

El Salón del Automóvil de Fráncfort, en Alemania, el 13 de septiembre de 2017.

Los países de Europa del Este, donde muchos constructores de automóviles tienen instaladas sus plantas, se han convertido en un nuevo paraíso para el sector gracias a un crecimiento económico que alimenta las ventas.

“Lo que funciona en Europa es más bien Europa del Este”, explica Laurent Petizon, un experto de la consultora AlixPartners desde Fráncfort, donde esta semana se celebra su salón del automóvil.

En el primer trimestre de 2017, las ventas de coches aumentaron un 14% interanual en esta región del Viejo Continente, hasta un total de 698.000 unidades, según la consultora Jato.

Polonia se ha convertido en el séptimo mercado europeo en volumen, con unas ventas en el primer trimestre que aumentaron un 15,5% anual (más que la media europea), con un total de 277.000 unidades.

Y en 2017, Europa del Este, que incluye a los países de la antigua órbita soviética, debería alcanzar un nuevo récord de ventas de 1,3 millones de vehículos.

El aumento corresponde a un crecimiento del 10% anual, un poco menor del 16% del año pasado, apunta Ferdinand Dudenhöffer, del instituto especializado CAR, con sede en Duisburgo (Alemania). Sin embargo, es un crecimiento muy superior al 3% de ventas en los países de Europa occidental.

“La razones de este auge en el este son el crecimiento económico de la región y el hecho de que está relativamente poco equipada en vehículos de motor”, indica el experto. “En Rumanía y Bulgaria todavía hay mucho margen”, confirma Laurent Petizon.

Junto al aumento de las ventas, muchos constructores han invertido en plantas y fábricas en la zona, aprovechando los costes de mano de obra, inferiores a los de Europa occidental.

El fabricante checo Skoda (del grupo Volkswagen) domina las ventas en la región (17% del total), pero tiene que competir con la marca Volkswagen (10%) o los coches del japonés Toyota.

Renault-Nissan también está presente con su marca Dacia y PSA aprovecha el tirón de Opel, que ya fabrica coches en Hungría y Polonia.

Jaguar Land Rover también tiene previsto abrir una fábrica en Eslovaquia el año que viene gracias a una inversión de más de mil millones de euros.

Las marcas no europeas también empiezan a situarse en el mercado de Europa del Este, como la coreana Kia, que junto a Hyundai ha entrado con fuerza en la República Checa y Eslovaquia.

“Los mercados de Europa del Este todavía no han llegado a la madurez como los del oeste. Como la mayoría de países no tiene marcas propias, sus consumidores tienen curiosidad sobre lo que llega”, explica Michael Cole, responsable de Kia en Europa, “y eso nos permite tomar posiciones más fácilmente”.

Kia ya representa el 6% de las ventas de coches en la región, según datos de la compañía, gracias sobre todo a su todoterreno Sportage.

Este tipo de coches, también llamados SUV, representaron casi un tercio de las ventas entre enero y junio de 2017, un crecimiento del 32%, muy superior al 10% para otro tipo de modelos.

Igual que en toda Europa, las ventas de coches diésel en el este han caído y representan un 37% del mercado, frente al 60% de los de gasolina.

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