La energía nuclear rusa se afianza en Latinoamérica

Vista general del logo de la Corporación Estatal de Energía Nuclear Rosatom durante la 16ª Exposición Internacional Neftegaz en Moscú (Rusia).

Vista general del logo de la Corporación Estatal de Energía Nuclear Rosatom durante la 16ª Exposición Internacional Neftegaz en Moscú (Rusia).

La corporación de energía nuclear rusa Rosatom abrió hace dos años un centro regional en América Latina que ya ha logrado afianzarse en una región estratégica para Rusia, según cuenta a Efe el presidente de esa filial, Ivan Dýbov.

“Rosatom tiene varios proyectos en América Latina, pero el principal está en Bolivia. El pasado 19 de septiembre firmamos el contrato para la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear”, explicó el joven directivo del gigante nuclear ruso.

Las instalaciones se levantarán en El Alto, cerca de La Paz, y podrían entrar en funcionamiento dentro de dos años.

“Será un gran proyecto. El complejo incluirá instalaciones de irradiación, un reactor de investigación y varios laboratorios. Bolivia podrán utilizar el centro para la ciencia, pero también podrá aprovechar sus tecnologías nucleares en los ámbitos de la agricultura y la medicina”, precisó Dýbov.

El uso de la energía nuclear en esos dos campos ofrece de hecho las mejores oportunidades de negocio en la región para Rosatom, cuya actividad se extiende mucho más allá de la construcción de centrales atómicas por todo el mundo.

“En la actualidad Rosatom es el principal suministrador de isótopos para la medicina nuclear de Brasil. Y tenemos constantemente peticiones de otros países de América Latina en este ámbito”, aseguró Dýbov.

En medicina, la irradiación se emplea tanto para los tratamientos de cáncer como para la esterilización de los instrumentos médicos, y Rosatom está a punto de cerrar un acuerdo con un socio brasileño para construir un centro que se dedicará a lo segundo.

La irradiación también se usa en la agricultura, sobre todo para adaptar los productos agrícolas a las exigencias fitosanitarias.

Así, mediante la irradiación de campos de cultivo o incluso de productos ya listos para el consumo se logra matar las plagas y prolongar la vida de los alimentos.

“En Lima (Perú) hemos construido un centro multifuncional que se usa para la esterilización de fármacos y la harina de pescado”, dijo Dýbov al recordar otro exitoso proyecto de Rosatom en ámbitos alejados de la producción de energía nuclear.

Pero tampoco se olvida la corporación rusa de su principal actividad, aunque convencer a los Gobiernos latinoamericanos de que las centrales nucleares de tecnología rusa son su mejor opción es un trabajo arduo.

El centro regional dirigido por Dýbov ya lleva a cabo esta labor en Brasil, México, Argentina y otros países de la región.

Rosatom negocia con la brasileña Electronuclear su posible participación en las obras para concluir el tercer reactor de la hasta ahora única central nuclear que tiene ese país, situada en la ciudad de Angra dos Reis.

“Más de la mitad de las instalaciones de ese reactor ya están construidas, pero por diversas razones la obra está paralizada. Ahora la parte brasileña quiere terminar ese proyecto y negocia con varios socios potenciales”, explicó Dýbov.

Aunque la tecnología del reactor Angra 3 no es rusa, Rosatom ya tiene experiencia en integrar sus desarrollos en proyectos iniciados por otros países, como ya hizo con la central nuclear iraní de Busher.

“Nuestra ventaja competitiva es que construimos centrales nucleares estandarizadas por todo el mundo. Somos líderes en la construcción simultánea de reactores nucleares en todo el planeta, y las tecnologías que ofrecemos ya han sido testadas y funcionan con éxito en nuestro y en otros países”, subrayó Dýbov.

La corporación estatal rusa está inmersa en la actualidad en la construcción de 34 reactores nucleares en doce países y de otros ocho en Rusia.

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