La banca vende las viviendas

Echar las casas por la ventana

Oficina del BBVA.

Oficina del BBVA.

Los bancos quieren limpiar su balance, el fin de año apremia y el momento parece oportuno. Las grúas vuelven a inundar el paisaje de amplias zonas en la periferia de las ciudades y de los barrios donde la crisis dejó el desarrollo urbano adornado sólo en grises.

Con un repunte del precio de la vivienda de hasta el 25% en algunos barrios céntricos de las grandes capitales, parece un buen momento para que los bancos digan adiós al ladrillo que estos años se les estaba atragantando en los balances. Es mejor hacer borrón y cuenta nueva, asimilar de una vez el traspies y destinar ese efectivo a dar nuevos créditos.

En febrero, BBVA vendió a Blackstone la mayor cartera de viviendas terminadas de su historia: cerca de 3.500 inmuebles, aprovechando el escenario favorable del mercado para las operaciones inmobiliarias. El valor contable: unos 300 millones de euros. Se trataba de activos adjudicados no productivos que el banco tenía en su balance.

En junio supimos de la intención del Santander de vender la cartera inmobiliaria del Popular con descuentos del 30% al 40%. Con la compra del Popular (por un euro), la entidad había sumado a su balance activos improductivos -inmuebles, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados- por 29.800 millones de euros. En agosto el fondo Blackstone ha comprado un 51%.

Caixabank y Sabadell, las dos entidades que más portadas han copado estos días con la crisis catalana y el traslado de sus sedes, tampoco quieren ladrillo viejo. La primera prepara dos carteras por 1.160 millones y Sabadell pondrá en venta créditos a promotores y hoteles por alrededor de 800 millones de euros. En el caso de Liberbank y Sareb hablamos de 700 millones

En total, cinco entidades y la propia SAREB preparan carteras para deshacerse en los próximos meses de parte del ladrillo acumulado en los últimos años por un valor de casi 6.000 millones de euros.

A la banca le interesan los activos productivos y estos no lo son. Presiona a favor de la venta el retorno de la alegría al sector y las ganas de la banca de conceder nuevos créditos, pero también las directrices del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de España para que las entidades reduzcan su exposición al ladrillo. Hay que dotar provisiones para limitar la exposición al ladrillo y mejorar la cobertura. Algunas entidades aún rondan el 70%, cuando la media del sector en España es del 52%.

Las entidades aprovechan la alegría del mercado para sacar sus mejores activos; el resto saldrán en los próximos dos años. Pero se empieza a temer una nueva burbuja inmobiliaria. Los tipos bajos y la alegría a la hora de otorgar créditos no ayudan. Habrá que andar con mucho tiento porque la lección no debería repetirse.

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