Solo pensiones y autónomos se salvan del parón en la política presupuestaria

Euros en Lille (Francia), el 25 de agosto de 2014.

Euros en Lille (Francia), el 25 de agosto de 2014.

La falta de proyecto presupuestario para el próximo año ha dejado en suspenso buena parte de la política económica del Gobierno, que solo prevé una subida mínima de las pensiones y un ligero impacto de la ya aprobada Ley de Autónomos.

Así, por el momento, quedan aparcadas medidas anunciadas como la subida del sueldo de los empleados públicos, la bajada del IRPF para rentas bajas, la ampliación del permiso de paternidad o la reducción del IVA del cine.

El Gobierno remitió ayer a Bruselas el plan presupuestario para el próximo año, en el que esboza los ingresos y gastos, proyecciones de crecimiento o déficit en un escenario sin cambios en las políticas públicas ante la falta de Presupuestos.

En ausencia de cuentas -que el Ejecutivo tiene “en fase muy avanzada” y prevé aprobar “tan pronto la situación lo permita”- será necesario prorrogar el Presupuesto de 2017, por lo que no se incorporarán las políticas anunciadas.

Entre los pocos cambios que incorpora el plan presupuestario figura la subida de las pensiones en un 0,25 %, ya que la reforma de 2013 recoge esta revalorización mínima anual mientras persista el déficit de la Seguridad Social.

También incluye un impacto de 100 millones de euros en el IRPF por la aplicación de la nueva Ley de Autónomos, en concreto por las desgravaciones fiscales establecidas por los suministros para aquellos que trabajan desde su vivienda.

Otra partida extraordinaria es la Responsabilidad Patrimonial de la Administración (RPA) a la que el Estado tendrá que hacer frente una vez liquidadas las autopistas en quiebra, que revertirán al Estado entre enero y abril con un coste de 2.000 millones.

En ese plan, el Gobierno dibuja un escenario “prudente” y “a política constante”, en el que tiene en cuenta la “incertidumbre” asociada a la situación política en Cataluña y la “ligera desaceleración económica”.

Así, la previsión de crecimiento económico para el próximo año se rebaja tres décimas, de 2,6 % al 2,3 %, por una “contención” de la demanda interna que el Ejecutivo achaca a la situación en Cataluña y a la propia ausencia de Presupuestos.

La evolución prevista para las exportaciones y las importaciones permitirá mantener un elevado superávit comercial de bienes y servicios en los próximos años, que compensará el déficit de rentas primarias y secundarias

El paro disminuirá también de forma más moderada hasta situarse una media anual del 15,5 % en 2018, una décima más de lo recogido en el último cuadro macroeconómico.

La ralentización del crecimiento económico y la falta de presupuesto también lastran la corrección del déficit público, que de acuerdo a las nuevas proyecciones cerrará el próximo año en el 2,3 % del PIB, una décima por encima de lo comprometido pese al impacto favorable de la congelación del sueldo de los funcionarios, pero ya fuera del procedimiento de déficit excesivo.

El Gobierno confía en cumplir este año la meta del 3,1 % del PIB, impulsado por la buena marcha de la recaudación tributaria, aunque, como ha sido habitual en los últimos años, la distribución difiere de la inicialmente prevista.

Solo las comunidades autónomas cerrarán en su objetivo, el 0,6 % del PIB, mientras que la administración central se desviará seis décimas (al 1,7 %) y la Seguridad Social una (al 1,5 %), un desfase que se cubrirá con el esperado superávit del 0,6 % de las corporaciones locales, cuya meta oficial es de equilibrio.

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