Xiongan, el otro gran sueño económico de la China del presidente Xi

Vista aérea de Rongxian, que formará parte del área de Xiongan.

Vista aérea de Rongxian, que formará parte del área de Xiongan.

Dos son los principales sueños económicos del presidente chino Xi Jinping: ver renacer las antiguas Rutas de la Seda y crear una nueva zona económica, Xiongan, que buscará dar respiración a Pekín y convertirse en una de las mayores regiones económicas del mundo.

Cuentan los historiadores y expertos económicos que cada presidente chino ha tenido un capricho relacionado con convertir una zona del país en el motor de su economía.

Para Deng Xiaoping (presidente entre 1981-1987) la zona especial de Shenzhen fue su obsesión en los años ochenta; Jiang Zemin (1993-2003) convirtió Pudong, una zona de arrozales del otro lado del río Huangpu de Shanghái, en el centro financiero de China continental y Hu Jintao (2003-2013) intentó lo propio (sin éxito) con Binhai en Tianjin.

Xiongan, un proyecto anunciado el pasado mes de abril, es el de Xi, quien presumiblemente será reelegido presidente tras el fin del XIX Congreso del Partido Comunista Chino que arrancó esta semana en Pekín.

Al estar situada a 130 kilómetros al sur de Pekín, se pretende que Xiongan descongestione la capital trasladando allí algunas industrias y otras actividades que no tengan por qué desarrollarse en la gran urbe.

En total comprende tres condados rurales que miden unos 100 kilómetros cuadrados, Xiong, Rongcheng y Anxin, y con el tiempo se expandirá 20 veces para cubrir 2.000 kilómetros cuadrados, el mismo tamaño que Shenzhen, la zona económica especial del sur de China que en su día fue algo similar para Hong Kong.

Pero Xiongan no será una ciudad cualquiera sino que planea convertirse en un centro de alta tecnología y un escaparate de las últimas innovaciones del país.

Por eso, cualquier empresa no podrá invertir en la zona sino que estará destinada a compañías que se dediquen a ramas como la biotecnología, la tecnología de la información, las nuevas energías y los nuevos materiales, entre otras.

“A pesar de que muchas empresas quieren entrar, seremos selectivos”, explicaba recientemente el jefe del partido del distrito en la provincia de Hebei, Chen Gang, en una entrevista con el diario independiente South China Morning Post.

A las empresas autorizadas se les brindarán diversos incentivos y beneficios para invertir y establecer operaciones en Xiongan, donde se construirán servicios públicos de primera calidad, explicó.

Además, dentro de los planes para la zona está implementar programas para ayudar a las empresas locales a transformarse ya que todavía hay una población local de 1,28 millones de personas en el área de Xiongan que “quizás no puedan realizar trabajos de alta tecnología”, apuntó Chen.

A principios de este mes, la agencia estatal Xinhua informaba que ya han comenzado los trabajos iniciales de construcción de áreas de reasentamiento para los habitantes que ahora están en lo que será la Nueva Área de Xiongan. Según promesas gubernamentales, serán trasladados a “nuevos hogares modernos, verdes y cómodos”.

Según un estudio publicado por Morgan Stanley, el área podría ver inversiones totales de hasta 2,4 billones de yuanes (unos 362.000 millones de dólares) en las próximas dos décadas.

Se calcula que cuando las empresas estatales, universidades e instituciones de investigación se reubiquen allí, un total de 4,5 millones de personas que hoy viven en Pekín se mudarían allí.

Tras el anuncio del proyecto de Xiongan, miles de firmas chinas invirtieron en esa zona ante la especulación de que se convierta en una de las más caras del país, y el Gobierno tuvo que reaccionar e implementar medidas para congelar los precios.

Así, los condados de Rongcheng, Xiong y Anxin tuvieron que suspender la venta de vivienda nueva mientras que los reguladores del área cancelaron los registros de nuevos permisos de residencia permanente para evitar la llegada masiva de especuladores.

Tan solo unas semanas después del anuncio, las autoridades informaban de que se estaban investigando cerca de un millar de infracciones de las leyes de la propiedad para evitar una burbuja inmobiliaria.

La locura por invertir en la zona fue tal que una empresa china castigó a sus trabajadores por no enterarse a tiempo de lo que era Xiongan y perder con ello la oportunidad de invertir y les obligó a ver diariamente las noticias bajo la amenaza de reducciones de sueldo.

El proyecto de Xiongan todavía está en sus albores pero aspira a ser uno de los grandes planes para el segundo mandato del presidente Xi que, si nada inesperado sucede, se certificará en los próximos días.

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