Sistelo, en la encrucijada de volver a las actividades productivas sustentables y ayudarse de un turismo no masificado

Sistelo es una parroquia del municipio de Arcos de Valdevez, con 26,23 km² de área y algunos centenares de habitantes. Su densidad poblacional es 10,4 hab/km².

Sistelo es una parroquia del municipio de Arcos de Valdevez, con 26,23 km² de área y algunos centenares de habitantes. Su densidad poblacional es 10,4 hab/km².

El ‘pequeño Tibet portugués’ es una ‘freguesia’ o parroquia de 6 aldeas de Arcos de Valdevez. Sistelo posee un elevado valor patrimonial por eso la clasificación de ‘paisaje cultural’ ha abierto paso a esta nueva figura en su género de Monumento Nacional o Lugar de Interés Nacional. Antes ya, reserva de la Biosfera. Este espacio de Arcos ha conseguido para sí el título de una de las ‘7 maravillas de Portugal’, en la categoría de aldea rural por su originalidad y encanto. Está en pleno parque nacional Peneda-Gerês y allí está en naciente del río Vez. Y Grupo ES. la visitó la pasada semana invitados por la TPNP.

Su similitud con el Tibet son los socalcos o terrazas moldeados durante decenios por la intervención de la mano del hombre y son una marca de identidad en todo Portugal. Cuenta con una población de más de 200 personas.

Hugo Novo es uno de los enamorados de Sistelo. Este profesor y orientador profesional vianés conoce muy bien la ‘freguesia’ y se ha implicado en su preservación. Novo observó que se habían reintroducido las razas autóctonas de vacuno como la Cachena y la Barrosã así como los caballos (‘garranos’), pero faltaban las cabras. “Este pastoreo había sido abandonado, en un lugar que llegó a contar con una cabaña de 2.000 cabras”. Hugo pensó que para evitar los incendios e involucrar a las personas en la gestión del territorio la cabra podía ser un animal adecuado. Así se organizó la manera de ‘apadrinar’ una cabra y el actuar de anfitrión para aquellos que quieren recuperar Sistelo.

Hugo Novo practica una suerte de gimnasia singular cada mañana cuando sale, durante dos horas, al monte con un rebaño de 700 cabras. “Para mí son dos horas de gimnasio cada día”, comenta divertido.

Las terrazas de Sistelo retienen la tierra (en la actualidad muchas invadidas por robles que han crecido de forma espontánea); conducen las aguas por sistemas específicos de regadío y crean verdaderas escaleras de acceso vertical. Los socalcos de Sistelo representan la forma inteligente y eco sustentada de obtener provecho agrícola y pecuario, siendo base para la cría de las conocidas razas autóctonas de Cachena y Barrosã.

En la zona central de la población perdura una arquitectura popular de uso comunitario como lavadero y hórreos (‘espigueiros’) y fuente.

Caso aparte es la fantástica casa-castillo, edificada a mediados del siglo XIX, por un Visconde que residía en Brasil. El edificio ha sido consolidado en su parte exterior y se prepara para albergar distintos servicios como un centro de interpretación de Sistelo, una zona de venta de productos locales, una zona de exposición y una cafetería-restaurante.

Si al visitante le gustan las caminatas por la naturaleza, puede recorrer el sendero de las Brandas de Sistelo (10 km), que tiene inicio en la aldea, y que lleva a conocer las brandas de Río Covo, en Sistelo, del Alhal, en el Padrão, y de la Cerradinha, terrenos que, durante el verano, servían de apoyo al pastoreo.

Si al visitante le gustan las caminatas por la naturaleza, puede recorrer el sendero de las Brandas de Sistelo (10 km), que tiene inicio en la aldea, y que lleva a conocer las brandas de Río Covo, en Sistelo, del Alhal, en el Padrão, y de la Cerradinha, terrenos que, durante el verano, servían de apoyo al pastoreo.

Hugo Novo cree necesario que mantener el territorio ha de ser a costa de  “actividades productivas sustentables”, como las agrícolas y de pastoreo. “El turismo va a permitir que la actividad productiva gane en sustentabilidad”.  Novo no concibe Sistelo sin ganado, sin maíz, sin socalcos… “Desde el punto de vista paisajístico siempre será dependiente de esta cultura y de esta tradición. El turismo no conseguirá dinamizar económicamente la zona, pero siempre será una ayuda”.

Desde su declaración como una de las ‘7 maravillas de Portugal’ recibe más turistas. No hace mucho les visitó una pareja de turistas japoneses. Cuenta con algunas casas para pernoctar y algún restaurante. Como explicaba el presidente de la ‘freguesia’, no está en su intención recibir un turismo masificado.

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