Expectación ante el modo que el BCE elegirá mañana para reducir sus estímulos

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania.

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se reúne mañana en Fráncfort en una cita que acapara la atención de los mercados por el esperado anuncio sobre el plazo y las cantidades con que la entidad comenzará a retirar su programa de estímulos monetarios a partir de 2018.

Entre los diferentes escenarios posibles, en los últimos días ha ganado fuerza entre los analistas consultados por Efe la opción de que el banco opte por reducir sus compras de deuda a la mitad y extenderlas al menos hasta septiembre del próximo año.

Eso supondría pasar de los 60.000 millones de euros al mes que adquiere actualmente a 30.000 millones, con lo que, de prolongarse hasta septiembre, el banco deberá emplear otros 270.000 millones de euros en conseguir deuda pública y privada.

Desde que empezó el programa de estímulos en marzo de 2015 y hasta finales de 2017 el BCE habrá utilizado ya 2,28 billones de euros en inyectar liquidez al sistema.

Con esos 270.000 millones adicionales, estaría muy cerca ya de los límites que él mismo se ha impuesto para adquirir deuda pública, en la que se concentra la mayoría de sus compras.

Según las normas del programa de expansión cuantitativa -QE, por sus siglas en inglés (“Quantitativ easing”)-, el banco emisor europeo solo puede quedarse como máximo con un tercio de la deuda disponible de cada país de la eurozona y siempre en función del capital que cada uno de ellos aporta a la entidad.

Los analistas estiman que el valor de los bonos de deuda pública disponibles para adquirir el próximo año dentro de esos límites se sitúa entre los 250.000 y los 300.000 millones de euros.

Optar por una opción más prolongada en el tiempo y de un volumen menor permitiría contar con mayor oferta de deuda pública disponible y facilitaría además un margen de maniobra para aumentar la cantidad de compras si las condiciones económicas se deterioran.

Por ello, tampoco se descarta que el BCE se incline por reducir sus adquisiciones hasta 20.000 millones de euros mensuales y prolongarlas hasta diciembre de 2018.

Otro factible escenario, que defienden también varias voces en el seno de la dirección del banco, es el de no fijar una fecha límite para el fin de las compras o dejar abierta la posibilidad de prolongarlas.

Cuanto más se extienda en el tiempo la presencia de los estímulos monetarios, más tarde pondrá el mercado sus expectativas en una subida de los tipos de interés.

El presidente del BCE, Mario Draghi, se ha encargado de reiterar en las últimas semanas que los tipos seguirán en los niveles mínimos actuales hasta “bien pasado” el momento en que concluya el programa de compra de activos.

Una extensión de las compras hasta el otoño de 2018 se interpretaría en este sentido entre los inversores como una señal de que el banco no acometería ninguna subida de tipos hasta 2019.

Una extensión de las compras hasta el otoño de 2018 se interpretaría en este sentido entre los inversores como una señal de que el banco no acometería ninguna subida de tipos hasta 2019.

La débil recuperación todavía de la inflación en la eurozona, especialmente de la subyacente -que excluye los alimentos y la energía- y la cotización del euro frente al dólar son las principales variables que siguen al detalle los responsables del banco europeo para optar por un escenario u otro.

En su última reunión de septiembre, el Consejo de Gobierno del BCE revisó a la baja sus previsiones de inflación general para 2018 y 2019 situándolas en el 1,2 % y el 1,5 %, respectivamente.

En un informe económico posterior, el banco indicó que incluso podría situarse en el 0,9 % en el primer trimestre del año próximo, aunque agregó que en el segundo semestre repuntaría hasta aproximarse al objetivo ligeramente por debajo del 2 % que persigue la entidad.

En cuanto al tipo del cambio, desde el último encuentro de los directivos del banco en septiembre el euro ha perdido cerca del 3 % de la fortaleza que hasta entonces había mostrado frente al dólar.

Este miércoles la moneda única se cotizaba a 1,1765 dólares respecto a las cotizaciones por encima de los 1,2 dólares de principios de septiembre.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada

Etiquetas: