El Paço da Giela recuperó su “alma, que es lo que quisimos preservar”, en 2015, explica el arqueólogo Nuno Soares

La familia de los Lima tuvieron el mérito de “hacer de este edificio algo diferente y singular en la arquitectura portuguesa”

Paço de Gisela, en Arcos de Valdevez, Portugal, está emplazado en un pequeño outeiro en la margen izquierda del río Vez, desde el que se domina todo el valle-

Paço de Giela, en Arcos de Valdevez, Portugal, está emplazado en un pequeño outeiro en la margen izquierda del río Vez, desde el que se domina todo el valle-

Quien se aproxima a este monumento percibe su grandeza. No sólo porque está emplazado en un pequeño outeiro en la margen izquierda del río Vez desde el que se domina todo el valle, sino porque supone un regreso a la Edad Media. A la vez, se descubre la exquisita rehabilitación de esta fortaleza en la que “se devolvió su dignidad original’, tal como explica el arqueólogo municipal, Nuno Soares.

Paço da Giela, en Arcos de Valdevez, es un punto imprescindible de la historia de Portugal y de su conformación como país. El afamado ‘Encontro de Valdevez’ (en 1141) en el que se enfrentaron los caballeros Afonso Enriques y su primo, Alfonso VII de Castilla y León, es el único torneo medieval documentado en la historia portuguesa. Cada último fin de semana de julio, durante 3 días, se sucede la recreación de este ‘Encontro’ que marca la identidad arcoense y nacional.

En la torre se puede disfrutar de una recreación virtual de los avatares en distintas épocas del edificio y de los hechos más importantes.  Gracias a modernas formas de exposición, el visitante puede sumergirse en los primeros momentos de formación de la nación lusa. El espacio interpretativo está perfectamente estudiado para proporcionar un auténtico viaje al pasado a través de su visita.

Paço da Giela comienza su recuperación en 1910, cuando el estado portugués lo declara Monumento Nacional. En 1999 lo compra la Câmara de Arcos de Valdevez. Entonces el Paço de Giela se encontraba en un estado ruinoso. Los estudios arqueológicos previos a su rehabilitación se inician en 2013. Y el monumento recupera su “alma que es lo que quisimos preservar” en 2015, explica Nuno Soares.

El equipo arqueológico respetó sus características naturales, esto es, su “arquitectura histórica” y el final del monumento, cambió su rumbo, y no fue “trágico”, describe Soares. Se “intentó mantener las cicatrices históricas” de su impronta secular y “se reconstruyó el pasado y se procuró utilizar el mínimo espacio para interpretar”, dice Nuno Soares.

Por ejemplo, sorprende la inexistencia de una cubierta o tejado en el edifico. Soares explica que no tiene un fin específico y por tanto no lo necesita. Tan solo la torre que tiene un fin expositivo y una zona de oficinas, está cubierta.

Hablar de Paço da Giela es hablar de la familia terrateniente de los Lima que habitó este espacio durante 3 siglos. “En Portugal no existió el feudalismo –continúa Nuno-, pero sí había familias locales que concentraban el poder del rey”. Y una de estas fue la de los Limas que además de operar en Arcos, estaban presentes en el vecino municipio de Ponte da Barca y en Ponte de Lima donde tenían una casona que fue la antigua Casa do Concelho.

Los Lima son de la época del rey Don Manuel I, “el gran reformador de la hacienda portuguesa y que puso las bases del municipalismo”, aclara Nuno Soares. Fue también el que otorgó una carta con los derechos y deberes de los ciudadanos, los foros manuelinos que, en 2016, cumplieron 500 años de su concesión.

Así la familia de los Lima, en su más importante espacio de vivencia en el Paço da Giela durante tres siglos, tuvieron el mérito de “a partir del legado medieval de este castillo, ya en plena época moderna hacer una intervención que va a marcar para siempre esta arquitectura, haciendo de este edificio algo diferente y singular en la arquitectura portuguesa”, precisa este técnico municipal de formación arqueológica.

Hoy en día son miles las personas que visitan de forma espontánea Paço da Giela pero también muchos que llegan motivados por la programación cultural que se oferta en torno al monumento.

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