Albert Cortina, abogado y urbanista: “Cualquier innovación no nos lleva necesariamente a algo bueno para el ser humano”

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Albert Cortina, en Aloya, durante la entrevista con Grupo ES.

Al profesor Albert Cortina (Barcelona, 1961) le “da mucho respeto” lo que se pueda derivar del Transhumanismo. Llegó a él estudiando la ciudad inteligente y viendo que hay propuestas para muchas cosas pero “poco” para los ciudadanos. Su visión es siempre de tono positivo pero advierte las ‘trampas’ que esconde el pensamiento transhumano y su objetivo, el Posthumanismo.

Esta semana estuvo en Vigo invitado por la Asociación Galega de Bioética, AGABI,  y, entre otros lugares en los que impartió conferencia, le pudimos entrevistar tras la intervención con los alumnos y alumnas de Centro de Estudios Superiores Aloya, en Vigo.

Acaba de ver la luz su nuevo libro, ‘Humanismo avanzado para una sociedad biotecnológica’ con el que pretende “llegar más a la sociedad” alejada de planteamientos academicistas. Cortina plantea, con lenguaje sencillo, cómo abordar esta sociedad biotecnológica.  Por supuesto, no desde un paradigma del Transhumanismo sino desde “el desarrollo integral de la persona”. Su humanismo bebe en la fuente del humanismo cristiano.

 Así Albert Cortina acepta y da por buena la existente “cultura del mejoramiento humano” a la que la Tecnología ayuda a mejorar nuestras capacidades físicas y a aumentarlas.

Es el presente y el futuro. Así Albert Cortina acepta y da por buena la existente “cultura del mejoramiento humano” a la que la Tecnología ayuda a mejorar nuestras capacidades físicas y a aumentarlas. Conviene en que esta “ideología” supone “un deber moral” servirse de ella.

Albert Cortina es abogado y urbanista (UAB y UPC). Es Director del Estudio DTUM. Máster en Estudios Regionales, Urbanos y Metropolitanos, asesora a gobiernos y a agentes privados en la planificación y la gestión de la ciudad, del territorio y del paisaje. Consultor en inteligencia ambiental, sostenibilidad y en hábitat urbano inteligente (smartcities).

Durante el mes de junio de 2013, en el Monasterio de Poblet (Catalunya), participó  junto con el científico Miquel-Àngel Serra, co-autor también de uno de sus libros, en un  Workshop internacional sobre Human enhancement.  Con Miquel-Àngel se planteó durante el mes de septiembre de ese año abrir un debate divulgativo sobre esos temas en un  periódico de amplia difusión como es La Vanguardia. Una de las preguntas principales que entonces lanzaron a la sociedad fue la siguiente: ¿Estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente a partir de la transformación radical de nuestras condiciones naturales?

¿Estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente a partir de la transformación radical de nuestras condiciones naturales?

Albert Cortina confiesa que fue “atrapado” por el Trashumanismo y Posthumanismo al estudiar el ámbito urbano de las ‘Smartcities’ o ciudades inteligentes. Reparó entonces en que había una gran preocupación por la ciudad como hábitat y su entorno, pero “poco” por los ciudadanos, por las personas. Precisamente, la interacción de la ciudad con las personas, aplicando una visión transversal, no aseguraba un ciudadano del futuro libre que ejerce sus derechos democráticos frente a ser considerado un mero “sensor”.

Metido ya en esta investigación, vislumbró el peligro de que el Transhumanismo podía cambiar la condición del ser humano y llevarnos a un llamado Posthumanismo de promesas irrealizables.

Como explica a Grupo ES. en entrevista exclusiva, el Trashumanismo surge en el ámbito humano de las Tecnologías. Y especialmente en el ámbito urbano donde “se artificializa más”. Esta filosofía procede de California y del mundo anglosajón.

Cortina descubre lo que propone esta filosofía del Trashumanismo en tres grandes campos, como son la Súper Inteligencia, la Súper Longevidad y el Súper Bienestar.

Explica la Súper Inteligencia como a lo que se ha de llegar una vez superados tanto los límites cognitivos como los humanos, cuando se nos ofrezca estar unidos a un “nuevo cerebro planetario”, un gran ordenador que acumule nuestros recuerdos, vivencias y experiencias. Para los apóstoles del Transhumanismo conviene acelerar todo lo posible la súper inteligencia.

La realidad de la discapacidad o las limitaciones humanas no deben ser competencia del ser humano, creen los transhumanistas.

La segunda línea de este pensamiento es la Súper Longevidad. La realidad de la discapacidad o las limitaciones humanas no deben ser competencia del ser humano, creen los transhumanistas. Y van más allá de la ayuda que pueden prestar las Tecnologías, que en todo momento, aclara el profesor, son buenas. Con lo que ya no concuerda es con la predicación de la “Inmortalidad Cibernética”. Se transfiere –explica el profesor Cortina- la memoria, los recuerdos del individuo a ese súper ordenador en un intento de preservar su identidad… Pero esta visión reduccionista del Transhumanismo –puntualiza Albert Cortina-, choca con una visión transcendente del ser humano en el que las Tecnología deben estar al servicio del hombre y de la persona. Por ello, Cortina defiende un humanismo puesto al día, actualizado. El sufrimiento y la vulnerabilidad de la persona no los puede obviar el Transhumanismo, critica.  Siempre habrá sufrimiento y vulnerabilidad ya que el ser humano es una criatura de Dios y el sufrimiento tiene “un sentido para nuestra felicidad”, dice. Estar convencidos de su desaparición “sería caer en la ingenuidad”, afirma este experto. Por otra parte, reconoce que las biotecnologías van a ayudar a muchas personas pero, es necesario, “discernir sus límites”.

El Transhumanismo promete también a sus seguidores vivir en “un mundo feliz”. Y este sería su tercer rasgo, la Súper Felicidad. Y esto en una sociedad en la que a lo peor “perdemos la libertad, nuestra propia conciencia (capacidad de autocrítica)” a cambio del bienestar.

 Y esto en una sociedad en la que a lo peor “perdemos la libertad, nuestra propia conciencia (capacidad de autocrítica)” a cambio del bienestar.

En este punto señala Cortina que aparecen las Tecnologías como “adición”, prometiendo una falsa felicidad.

El profesor Cortina descubre cómo en el mundo empresarial hay también rasgos de Transhumanismo, cuando el éxito se hibrida con la Innovación. Palabra positiva, innovación, que sustituyó a la de Progreso tan utilizada en el siglo XX a pesar de las dos guerras mundiales, las prácticas eugenésicas y otras catástrofes. “No toda innovación es buena. Cualquier innovación no nos lleva necesariamente a algo bueno para el ser humano. No todo lo que podemos hacer conviene. Todo lo que la Ciencia y las Tecnologías se atreverían a realizar –como las utopías o distopías cinematográficas-, tal vez haya que no desarrollarlas”.

“El ámbito empresarial influido por un neoliberalismo un poco deshumanizador en el que mientras el mercado y el consumidor produzcan y vaya bien, renovación y … ¡vamos adelante! No, no. La ética aplicada a estos temas de la Tecnología del ser humano va a desarrollar un gran papel… Al lado de personas visionarias en el ámbito de una empresa en la Innovación, también habrá que poner, como a los científicos, un cierto límite. A lo mejor determinadas tecnologías que empresarialmente funcionarían muy bien –que darían mucho dinero, muchos beneficios-, a lo mejor no es el camino que debería seguir la Humanidad”, opina.

A lo mejor determinadas tecnologías que empresarialmente funcionarían muy bien –que darían mucho dinero, muchos beneficios-, a lo mejor no es el camino que debería seguir la Humanidad”, opina.

En esta sociedad “empoderada” –¡es cierto!- hay que tener en cuenta que no todo lo que podemos hacer conviene”, razona.

El profesor Cortina enmarca el Trashumanismo en el mundo globalizado en el que estamos, dice, con lo cual “hay que repensar algunas cosas. En este mundo la potencia emergente es Asia, China. Tienen una visión de la espiritualidad y del ser humano bastante desconocidas en nuestro mundo occidental. De hecho, también son herederos del marxismo ateo y, por tanto, hay un ateísmo ligado con una visión milenaria de su tradición espiritual. En Occidente, por otra parte, también hay una multitud de aproximaciones a la espiritualidad y a la religión. Y no todas coinciden en los aspectos que estamos comentando. La visión más cristiana protestante, con una ética más utilitarista, del ámbito anglosajón, llega a poner sus límites más allá. El budismo se hibrida perfectamente en su idea de conciencia universal y plasmada en cualquier ser que no sea un humano da para una conversación larga… La visión cristiana católica de una Trinidad personal, de un Dios que se encarna en un ser humano y que lo trasciende es el modelo de Jesucristo, que confronta mucho con la idea del Transhumanismo”.

“En el diálogo que tendremos que tener entre las distintas cosmovisiones del mundo –también está la atea, la agnóstica…- vamos a tener que resolverlas en la “Casa Común” que denomina el Papa Francisco en la encíclica Laudato Si.

Y concluye: “En el diálogo que tendremos que tener entre las distintas cosmovisiones del mundo –también está la atea, la agnóstica…- vamos a tener que resolverlas en la “Casa Común” que denomina el Papa Francisco en la encíclica Laudato Si. Estos problemas como el Cambio Climático o la pobreza ya no se dan por regiones que tiene una coherencia en sus valores éticos y espirituales. Tenemos que tener un diálogo mundial… con los chinos, enfrentándonos con las distintas cosmovisiones del ser humano”.

Las consecuencias de esto las resume así: “Primero ser consciente de que tenemos que reforzar las visones del ser humano y la relación con nuestra fe; no solo Ciencia sino también Tecnología cuyo desarrollo práctico puede confrontar con nuestra fe y con nuestra cosmovisión. Pero, además, tendremos que dialogar y debatir estos temas con otras religiones, cosmovisiones o convicciones  laicas, agnósticas o ateas para llegar a unos principios de acuerdo de valores de ética universal porque en el ‘barco’ vamos todos, en la ‘Casa Común’ estamos todos. Es un reto para la Humanidad entera”.

Para profundizar en el Transhumanismo, el profesor Albert Cortina recomienda los trabajos filosóficos de Elena Postigo. “Es pionera en nuestro país y ha trabajado los autores transhumanistas…, estudiando la Metafísica y la Antropología del Transhumanismo. Son muy recomendables las publicaciones de la doctora Postigo”.

Además Cortina con el profesor Miquel-Àngel Serra han desarrollado tres libros que “en este momento son indicadores de la visión más global del Transhumanismo”, apostilla. El primer libro fue ‘¿Humanos o Posthumanos?  Singularidad tecnológica y mejoramiento humano’(Fragmenta Editorial, 2015) cuyos beneficios de autor han sido destinados a SOM Fundació Catalana Tutelar Aspanias que desarrolla su labor social en personas con discapacidad intelectual. Se trata de “un debate entre 213 personalidades de campos muy distintos. El lector se puede encontrar con visiones que tenían especialistas hace 3 o 4 años y que, tal vez, hayan evolucionado en su pensamiento porque esto va muy rápido”.

Después desarrollamos un curso en la Universidad Menéndez Pelayo, en clave académica, del cual salieron dos libros: ‘Humanidad infinita de desafíos éticos de las tecnologías emergentes’ y ‘Singulares’, “dedicado a los temas éticos de personas con diversidad funcional”.

Además del libro que acaba de publicar el profesor Cortina, ‘Humanismo avanzado para una sociedad biotecnológica’. Es una forma de profundizar en la propuesta del Transhumanismo.

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