Mogadouro vivió la concentración y desfile de máscaras vinculadas al solsticio de invierno

Máscara, la segunda piel del transmontano

La exposición del artesano Carlos Ferreira descubre la identidad de esta tierra con 50 máscaras de su autoría

IMG_7839

Desfile de máscaras por las calles de Mogadouro en la V Concentración de Máscaras. Grupo de Las Bonitas de Sande, Cartelle, Terra de Celanova, Ourense.

Las máscaras en Trás-os-Montes están vinculadas al solsticio de invierno. No al carnaval o ‘entroido’ como podría pensarse. Según António Tixa, miembro de la Academía de la Máscara Ibérica, estos ritos tendrían origen en las fiestas romanas de las saturnales. Éstas se celebraban entre el 17 y el 25 de diciembre, coincidentes con las fechas de los rituales transmontanos. Y eran fiestas para los jóvenes. Además de las poblaciones transmontanas presentan celebraciones semejantes Castilla-León y Zamora, según este experto. No así el resto de la España y Portugal,así como Europa, donde están vinculadas al carnaval.

LAS MÁSCARAS QUE ESTUVIERON EN MOGADOURO

Caretos de Salsas -con una llamativa que representa a la muerte- que irrumpen en la noche de Reyes por las casas de la aldea; Festa dos Velhos de Bruçó (Mogadouro), la realidad de la vida misma, dos parejas, una de viejos y otra de jóvenes; Velho de Vale do Porco (Mogadouro), la inspiración demoníaca en la transición de un año a otro; Bonitas de Sande de Galicia con esos mantones y ese colorido tan especial; El Farandulo de Tó pintados del color negro que identifica al demonio; El Careto e Velha de Valverde, haciendo correr a las mozas y la velha con una cesta en el brazo con esa máscara tan especial de piel de oveja; la ancestralidad del Chocalheiro de Bemposta que no hace más que pedir limosna por todo el pueblo. Y la música la pusieron, gaitas, bombos y cajas de Gaiteiros de Bemposta y Os Chuços de Mogadouro.

La participación de 14 grupos de mascarados, este sábado, provenientes de los concelhos de Mogadouro, Miranda do Douro, Bragança e Macedo de Cavaleiros, en el distrito de Bragança, con la presencia de caretos, chocalheiros, farândulos e sécias, a los que se unió Galicia con una representación de las Bonitas de la parroquia de Sande, del concello de Cartelle, perteneciente a la comarca de Terra de Celanova, en Ourense.

Sande es el tercer año consecutivo que participa en la Concentración y desfile de Máscaras en Mogadouro, organizado principalmente por la concejalía de Cultura y Turismo que dirige, Gina Gomes. Para la concejala la concentración y desfile es una forma de “dar continuidad no sólo a nuestras tradiciones sino también a nuestra cultura”.  Gina subraya la buena relación con España “que nunca fallan”. En resumen, la edila confiesa que está enamorada de la “magia de las máscaras”.

Por su parte el alcalde de Mogaduro, Francisco Guimarães, apunta al encuentro de máscaras en su municipio como “una vivencia de lo que nuestros antepasados celebraban de forma grandiosa”. Guimarães se muestra satisfecho de haber puesto en marcha esta cita en Mogaduro que llega a su quinto año consecutivo. El alcalde, que acaba de revalidar su puesto, tiene intención de potenciar más la Cultura durante esta legislatura.

EXPOSICIÓN

Para redondear esta concentración, la Cámara de Mogadouro programó la inauguración de la exposición ‘Una identidad transmontana’ de Carlos Ferreira que reúne 50 máscaras de las más de 550 que lleva esculpidas en algo más de 10 años. Ferreira confiesa que junto a escribir, las máscaras son “una terapia” para él. De padres artesanos, Ferreira, cuyo trabajo profesional está en el mundo del turismo, invierte su tiempo libre en esta afición. Normalmente, explica, tiene una exposición rotando de entre 40 y 60 máscaras. Además en su hotel rural tiene otra exposición permanente con otras 100 máscaras. El artesano confiesa a Grupo ES. que “no puedo vivir sin hacerlas”. Las vende también porque “si no se introducen en el mercado, no son valoradas”. Y no faltan personas importantes de Portugal que cuentan con una de esas piezas de este artesano por vocación.

Ferreira también coincide en subrayar que en Trás-os-Montes “tenemos un rasgo de identidad vinculado a la máscara que es muy fuerte”. Y vinculadas al solsticio de invierno entre el 13 y el 6 de enero, dice. Estos rituales –continua- vienen del Neolítico; de hace 10.000 años tal como se demuestra en los grabados rupestres donde ya aparecen hombres con máscaras. Y concluye: “Desde que hay hombre, hay máscara; desde la noche de los tiempos” existen máscaras.

Se define, con humildad, “afilador de paus com faca”. Y toma prestado el argumento de un amigo también artesano de máscaras, ‘mascarilheiro’, que dice que cuando Dios creó el mundo, ya hizo todos los palos (maderas) de los que saldrían las máscaras… El artesano sólo tiene que sacar una de cada una de estas maderas…

Los rituales son muy complejos, afirma Ferreira. En su mayoría están vinculados a ritos de fertilidad y de las cosechas.  En algunos casos ponerse una máscara un adolescente significa su entrada en el mundo de los adultos.

Mogadouro fue toda una fiesta de la máscara este sábado.  La segunda piel de los transmontanos lució por la zona histórica de Mogadouro. No faltó una sopa caliente, ‘sopa da pedra’,  a medio camino que sirvió la Confraría Gastronómica das Casulas.  Para terminar con una fiesta de la máscara y animación musical. Antes todos los grupos fueron obsequiados con la imagen del mascarado de Mogadouro. Entre el público estaba Yoko Fujiwara, una japonesa que vive en Tokio y trabaja en la Universidad. Es el tercer año que viene a Portugal para vivir fiestas tradicionales de máscaras como esta concentración de Mogadouro. Yoko, fotógrafa aficionada, disfruta viviendo y fotografiando las mascaradas. Aprendió portugués en Lisboa entre 2010 y 2012. Ahora se plantea viajar a España para descubrir la tradición de la máscara aunque la retrae su desconocimiento del idioma español.

 

 

 

]

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
2