La Semana de la Moda de Milán muestra prendas elegantes sutilmente relajadas

 Una modelo presenta la colección de Versace para otoño/verano 2015/16 en la semana de la Moda de Milán el 27 de febrero de 2015.

Una modelo presenta la colección de Versace para otoño/verano 2015/16 en la semana de la Moda de Milán el 27 de febrero de 2015.

Los diseñadores rivalizaban en creatividad este viernes en Milán para convertir la ropa en sublime y cómoda a la vez, en la tercera jornada de desfiles de ‘prêt-à-porter’ femenino para el otoño/invierno 2015-2016.

 

Desde hace varias temporadas, las siluetas femeninas se liberan en busca de prendas prácticas y multifuncionales, una tendencia que se acentuará el próximo invierno, eso sí, sin perder elegancia.

 

Marco de Vincenzo, quien se confirma como un valor seguro de un ‘made in Italy’ en plena renovación, puso en práctica con brío este nuevo dictado de la moda.

 

A primera vista, el joven modista utiliza formas simples y materiales delicados (faldas rectas con aberturas, vestidos camiseros, chaquetones de piel de cordero, túnicas de punto y minifaldas plisadas). Pero, en realidad, nada se encuentra en su estado natural.

 

Todas las piezas son increíblemente sofisticadas y juegan con efectos ópticos, construcciones, superposiciones y tratamiento de tejidos.

 

Así, el tejido vaquero se decolora y se tiñe de nuevo antes de combinarlo en abrigos y pantalones extralargos. Asimismo, sorprendentes trenzados trazan geometrías variables y cambiantes en jerséis y faldas.

 

Veronica Etro se adentra, por su parte, en el saber hacer histórico de la casa homónima con la tela como protagonista de una colección mágica.

Una modelo durante la pasarela del 27 de febrero de 2015 de la Semana de la Moda de Milán.

Una modelo durante la pasarela del 27 de febrero de 2015 de la Semana de la Moda de Milán.

Todo el vestuario destaca de hecho por la riqueza y la belleza de preciosas telas dispuestas en sabios mosaicos (‘patchworks‘). Brocados dorados, terciopelos tallados, tejidos adamascados, bordados e insertos de pasamanería resucitan el esplendor de las antiguas tapicerías halladas en el fondo del baúl.

 

Ensamblados como un puzle, estas muestras de diferentes materias, colores y diseños ondulan en cuerpos sinuosos, en abrigos, vestidos, trajes pantalón y faldas plisadas de colores bronze atravesados por bordados en lúrex y lentejuelas.

 

Rigor en Armani

 

En cambio, la sobriedad vuelve a Giorgio Armani, que en su segunda línea Emporio apuesta por “una mujer fuerte y autónoma”, peinada como un muchacho y llevando con indolencia ropa de hombre y zapatos planos, con un microbolso y/o un monedero colgado de la cintura.

 

Su armario lo integran esencialmente chaquetas masculinas largas y amplios pantalones que llegan hasta encima del tobillo.

 

La paleta de colores es oscura, con grises, negros y violetas iluminados por toques rojo rubí (pañuelos, volantes, botones, bolsos, zapatos). Un color intenso que se adueña a veces de una piel, de un abrigo acolchado o de vestidos abombados.

 

Indolencia y espíritu de relax también en la casa Blumarine, donde la elegancia es ante todo natural y desprovista de frufrú. Un cárdigan extralargo vaporoso en cachemira basta para vestir a la mujer que Anna Molinari esbozada con gracia.

 

Piernas desnudas con botines negros o delicadas sandalias forradas, también se apunta a los vestidos cortos de punto con trenzados y grandes cuellos vueltos donde las chaquetas tres cuartos se llevan ajustadas al talle con un cinturón, como un salto de cama.

 

Versace se inscribe en la contratendencia, apostando por la vuelta de una moda-logo reivindicativa y muy sexy. Es poco probable que las botas altas de colores en ante o de charol en rojo, amarillo y verdes potentes, ceñidas a las piernas hasta los glúteos sean muy prácticas, pero ¡qué elegancia!

 

Los colores primarios, propuestos en look total o por flash en zigzags o bandas iluminando los vestidos negros, insuflan una energía increíble a una colección muy juvenil y ponible.

 

Las gruesas letras multicolores que componen el nombre de la firma bailan en jerséis, cuando no aparece el nombre de la marca, Versace, bien visible en una camiseta negra.

 

Por su parte, el friso griego, otro símbolo muy reconocible de la casa, aparece de todas formas, en pequeñito o en formato gigante en conjuntos multicolores, o más discreto, decorando unas medias, las mangas de un abrigo, el borde de una chaqueta o un cinturón.

 

Este sábado, será el turno de Bottega Veneta, Ermanno Scervino, Roberto Cavalli, Antonio Marras y Jil Sander.

 

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