Buen pálpito de negocio en la recta final del ARCO más latinoamericano

La XXXIV Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, con Colombia como país invitado.

La XXXIV Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, con Colombia como país invitado.

Latinoamérica late con fuerza en la XXXIV Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCOmadrid, con Colombia como potente país invitado y duplicando la presencia de galeristas, muchos de los cuales han compartido con Efe su sensación de que será “buena” o “muy buena” esta edición que se clausura mañana.

 

Un pálpito que tenía ya desde el comienzo de la feria el director de ARCO, Carlos Urroz, que lleva cinco años al frente de este zoco artístico y para quien la perspectiva de “vincular” la feria con Latinoamérica está “muy presente”, así como ejercer como “puente” con Europa.

 

“Se está notando el acento en lo latinoamericano y el clima (de negocio) es mejor que en 2014″, comenta a Efe el fundador de la brasileña Dan Galería, Peter Cohn, quien ha traído obras de una decena de artistas de la escuela del arte concreto y constructivista. Cohn calcula que tendrá un aumento de ventas de entre el 25 % al 30 %.

 

De hasta el 40 % calcula, por su parte, el propietario de la portuguesa 3+1 Arte Contemporáneo-Ranea, Jorge Viegas, que se incrementarán las suyas. Y así parecía refrendarlo la presencia de múltiples puntos rojos junto a las obras ya adquiridas.

 

Con un 30 % más de ventas, para Marcia Lagos de la brasileña Baró esta edición es “buenísima”, mientras que para su compatriota Anita Schwartz se presenta “bien, con muchas espectativas”.

 

Y “bastante bien” para Luciano Brito, miembro de comité de ARCO, que ofrece trabajos de Marina Abramovic, Fernando Zarif o Regina Silveira, mientras que están “contentos” en la galería portuguesa de Mario Sequeria, dedicada en exclusiva al afanado Julian Opie.

 

De “buena” califica también Estela Totah, de la argentina Del Infinito Arte, su novena experiencia en ARCO, donde llega con una muestra de todos los artistas del “grupo cinético” de su país.

 

Las mismas expectativas mostraron la chilena Isabel Aimat y las argentinas Jorge Mara y Rolf Art, que debuta en ARCO.

 

En el extremo opuesto está el portugués Carlos Carvalho a quien le va “regular”. “Cosas, aunque pequeñas”, vende su compatriota Filomena Suares, quien detecta una tendencia de los coleccionista latinoamericanos a privilegiar el arte de su región.

 

“Latinoamérica en ARCO” fue la invitada de honor en 2007, con catorce países representados en la feria, en 2005 el protagonista exclusivo fue México, en 2008 Brasil y ahora Colombia.

 

Y su presencia en esta edición ha generado un efecto llamada para otros nueve países latinoamericanos, que junto a Colombia, aportaron 47 de las 218 galerías presentes en el programa general y en las secciones SoloProyects y Opening. Portugal, por su parte, contribuye con una docena de estands.

 

El mayor despliegue corre a cargo de Brasil (13), seguido de Colombia (10), Argentina (7), Chile (5), México (4), Perú (3), República Dominicana (2) y con una Panamá, Guatemala y Ecuador.

 

La apuesta por la internacionalización de ARCO (el 71 % de las 218 galerías son extranjeras) para existir con personalidad propia en el bosque mundial de ferias del arte pasa de forma natural por América.

 

El comisario jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo-UNAM de México, Cuauhtémoc Medina, cree ver “un esfuerzo en esa dirección”, y estima importante que exista una continuidad de las galerías latinoamericanas en ARCO.

 

Además, dice Medina a Efe, aunque aún es “prematuro” poder valorarlo, se ha producido un fenómeno de internacionalización del arte “con tal rapidez” que les dejado a todos “pasmados”, y ha sido a todos los niveles, tanto mercantil como museístico o curatorial.

 

El latinoamericano es uno de los “corazones” del “mercado del arte global”, surgido a finales del siglo XX y principios del XXI, según Medina, y vaticina que el “fenómeno” se estudiará en la historia del arte.

 

Y ARCO, añade, es “una plataforma esencial en ese proceso”. Afirmación que comparte la curadora Lucía Sanroman, codirectora de #SoloProjects con la estadounidense Irene Hofmann, en una sección dedicada a la producción artística actual latinoamericana.

 

“Estar en ARCO es muy interesante, nos da visibilidad y es una plataforma hacia Europa”, asegura Sanromán.

 

Y además es “un punto de encuentro” para los profesionales de toda Latinoamérica, con encuentros de trabajo a puerta cerrada y foros públicos, añade a Efe el hasta hace poco comisario adjunto de arte latinoamericano para la Tate Moderm Jose Roca.

 

Este gran interés y demanda de arte latinoamericano es algo que Roca constata en el último quinquenio, con Brasil y México como “punta de lanza” seguidos de Argentina, Colombia (“una potencia en material simbólico”, dice), Perú y Chile.

 

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