Hostel & Suits des Arts, para sentir y conocer Amarante de forma familiar

Marcia Mirels, encargada de logística del Hostel & Suits des Arts, en Amarante.

Marcia Mirels, encargada de logística del Hostel & Suits des Arts, en Amarante.

Tiene un encanto especial, naíf, empezando por ese azul vivo combinado con el blanco de su fachada. Alojarse es también ponerse a prueba y comprobar de lo que se puede prescindir, sin renunciar al confort. ¿Le gustaría excluir la televisión en su habitación? Su decoración interior gusta por el recuerdo retro de décadas pasadas. En la barra del bar hay una de aquellas básculas de tienda de ultramarinos y, en recepción, unas maletas que pertenecieron a Hemingway, cuando visitó Amarante procedente de Pamplona.

El toque cultural le da profundidad. Está dedicado a artistas y literatos que nacieron, vivieron o pasaron por Amarante. De ahí ese apellido, ‘des Arts’. Cada habitación lleva el nombre de artistas como el escritor –familiar de la actual propietaria-Teixeira de Pascoaes o el pintor amarantino Amadeo de Souza-Cardoso que da nombre al museo municipal.

Todo esto se percibe en Hostel & Suits des Arts, en Amarante. Un establecimiento en pleno centro histórico a un minuto del convento de san Gonçalo, el patrono de la ciudad, o del museo municipal. Y para los que lo prefieran, hay un sendero paralelo al río que invita a conocer desde este punto de vista la ciudad.

Un establecimiento con una larga trayectoria. A principios del siglo XX fue el primer y único hotel de la región propiedad de la  familia Silva. Desde 1940, lo regentó la hija del matrimonio durante medio siglo. Una nieta del fundador lo remodela, en los años 90, y lo llama Albergaria D. Margaritta, en honor a la fundadora. A principios de este siglo el hotel cerraba y así permaneció 7 años hasta que la actual propietaria comenzó las obras para cambiarle de cara a todo el complejo.

Este año pasado, 2017, se abrió en junio y se inauguró en julio, aunque está pendiente de rematar la zona de ‘hostel’ (hostal). Allí cuenta con habitaciones ‘low cost’ para grupos con aseos comunes, lo que llaman ‘camaratas’. También hay habitaciones dobles con aseos comunes. Está pensado para jóvenes, peregrinos o grupos de otro poder adquisitivo. En temporada alta, cuestan 20 euros/día.

La otra zona ya funcionando son las ‘suits’, esto es, habitación con baño integrado en la misma. Una parte con vistas al río Támega y otra a la ciudad. Aquí se han mantenido todos los materiales originales, como los suelos, e incluso la numeración de las habitaciones. Por eso, la 32 corresponde a la segunda planta. Estas ‘suits’ tienen precios entre los 50 y 86 euros.

La idea –según Marcia Mirels, encargada de la logística- es que el huésped reciba un trato familiar y que interactúe con otros huéspedes en lugar de quedarse en la habitación. Por eso no hay televisiones y se busca estimular en las estancias comunes la conversación y relación entre ellos.

La experiencia es que aquí se respira Amarante y es un buen modo de conocer esta ciudad. Uno se familiariza con la historia amarantina de la que forma parte este establecimiento y, para ampliar conocimientos, siente esas ganas de salir a la calle a visitar sus edificios y monumentos y encontrarse con sus vecinos para conocer más.

Los proyectos de futuro de Hostel & Suits des Arts son inaugurar, pronto, el restaurante. También, en esa línea de sustentabilidad, está proyectado un ‘bicicletario’ para suministrar a sus huéspedes este medio de locomoción muy adecuado a la ciudad. Otro proyecto es acondicionar el jardín que estará abierto a todo el público, no sólo a los clientes, como lo está en la actualidad el bar. Y un huerto para consumo propio.

Hostel & Suits des Arts huye de todo lo que huela a industrialización. Todo lo que pueden, lo hacen ellos mismos. Cuentan con su propio compostaje para los residuos orgánicos. Compran la fruta a proveedores de Amarante. Sustentabilidad es el concepto que aplican a todo.

A pesar de los 7 años que estuvo cerrado el edificio, se conservan muchísimos detalles decorativos que ahora se pueden ver. Incluso los sofás tipo chéster, después de ser tapizados, volvieron al hotel.

Ahora van a poner en las habitaciones pequeñas mesas de trabajo para comodidad de huéspedes como los empresarios a los cuales también puede gustar este concepto de alojamiento.

Este edificio de alojamiento vuelve a integrarse como antaño en la vida social de Amarante.

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