El papa elogia a los chilenos por levantarse, pero les alerta contra el consumismo

El papa Francisco saluda a sus devotos antes de celebrar una misa multitudinaria en el parque O'Higgins de Santiago, Chile, hoy.

El papa Francisco saluda a sus devotos antes de celebrar una misa multitudinaria en el parque O’Higgins de Santiago, Chile, hoy.

El papa Francisco celebró hoy una multitudinaria misa ante más de 400.000 personas en el parque O’Higgins de Santiago durante la cual elogió la capacidad de reconstrucción del pueblo chileno y emplazó a los fieles de este país latinoamericano, el que menos confía en la Iglesia, a no “adormecerse en un consumismo tranquilizante”.

“¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar; cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes!”, dijo el pontífice en alusión a las catástrofes que cada cierto tiempo golpean a este país, uno de los más sísmicos y volcánicos del mundo.

En el mismo escenario donde en 1987, durante la dictadura del general Augusto Pinochet, ofició misa Juan Pablo II ante más de un millón de fieles, Jorge Mario Bergoglio elogió hoy “a aquellos que son capaces de ensuciarse las manos y trabajar para que otros vivan en paz” y a quienes “se esfuerzan por no sembrar división”.

La homilía del sumo pontífice encontró eco en el cardenal chileno Ricardo Ezzati, quien casi al final de la misa recordó los incidentes ocurridos en ese lugar durante la visita de Karol Wojtyla hace treinta años, cuando Chile vivía bajo la dictadura.

“Aquí, mientras las bombas lacrimógenas intentaban apagar el entusiasmo de la gente, las manos de presbíteros, sacerdotes y laicos se alzaban para detener la barbarie e implorar la paz, en un país que tiene por vocación el entendimiento y no el enfrentamiento”, dijo.

Las palabras de Ezzati, arzobispo metropolitano de Santiago investido cardenal por Jorge Mario Bergoglio en 2014, aludían a los disturbios que se produjeron durante la masiva misa de 1987, cuando cientos de personas que se manifestaban contra el régimen militar fueron dispersadas por la policía.

“En este lugar se escuchó fuerte y vigorosa la palabra de un profeta enviado por Dios: ¡El amor es mas fuerte, el amor es mas fuerte!”, dijo Ezzati recordando la reacción de Juan Pablo II.

La presencia en la misa de hoy del cuestionado obispo de la diócesis chilena de Osorno, Juan Barros Madrid, acusado de encubrir abusos sexuales, desató la polémica en las redes sociales y círculos políticos y religiosos, donde se cuestionó la sinceridad del perdón que pocas horas antes había ofrecido el pontífice a las víctimas de abusos sexuales.

En sus primeras palabras en Chile, el papa Francisco pidió perdón este martes y dijo sentir “dolor y vergüenza” por “el daño irreparable causado a niños por ministros de la Iglesia”.

En los días previos a la visita se reavivó la polémica de los casos de pederastia en la Iglesia católica, que afectan a unos 80 religiosos chilenos.

Desde diferente sectores se solicitó un gesto explícito del pontífice con las víctimas de los abusos, incluso una audiencia privada.

El perdón del papa generó una oleada de reacciones, en su mayoría positivas, pero también hubo críticas, como las de las víctimas que años atrás denunciaron los abusos cometidos en la parroquia de Santiago por Fernando Karadima, un influyente religioso que fue instructor del obispo Barros y que hoy está apartado del sacerdocio.

Varios cientos de argentinos llegados desde el otro lado de la cordillera participaron en la misa de hoy, una celebración que para ellos es una especie de “premio de consolación”, a la espera de la ansiada visita del pontífice a su país natal.

Los fieles argentinos, la mayoría de los cuales cruzó Los Andes en automóvil, resultaban fáciles de identificar entre la multitud por las camisetas de la selección ‘albiceleste’, y las banderas y pancartas con los colores de su país.

Y mientras el papa le hablaba a los creyentes, en las inmediaciones del parque O’Higgins se desarrollaba una minoritaria manifestación no autorizada denominada “Marcha de los Pobres” y que la policía terminó disolviendo.

La protesta, convocada por varias organizaciones sociales como muestra de rechazo a la visita de Francisco, se saldó con una veintena de detenidos.

Los manifestantes, que intentaron dirigirse hacia el lugar de la misa, portaban pancartas con leyendas como “Papa: los pobres marchamos contra las migajas de esta democracia”, o “No puede dar la paz un cómplice que ayuda y ampara a violadores”.

Además de estos incidentes, una persona le lanzó al pontífice un periódico que le golpeó levemente el cuello y el hombro cuando se dirigía en el papamóvil al lugar de la misa, la primera de la gira que estos días realiza por Chile y Perú.

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