La churrería Bonilla a la Vista de la calle Galera en A Coruña cumple 60 años de vida

Facturó más de 6 millones de euros, montante de facturación que corresponde a los 700.000 churros que se distribuyen cada mes, y los más de 37.000 kilogramos de patatas que se venden en el mismo periodo

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César Bonilla Vázquez forma parte de la tercera generación de una familia dedicada al ramo de la gastronomía.

La chocolatería Bonilla a la Vista de la calle Galera cumple 60 años este martes endulzando los desayunos y meriendas de los coruñeses. Más de medio siglo de historia del que es hoy en día en local Bonilla a la Vista más antiguo de la ciudad, donde se trasladaba en 1958 el primer local Bonilla a la Vista de la ciudad, abierto en 1949 en la Calle Orzán.
Desde entonces y hasta ahora la chocolatería Bonilla a la Vista de la Calle Galera se ha convertido en enclave necesario en la historia de la ciudad. Es complicado encontrar un coruñés que no haya degustado una taza de chocolate o saboreado los famosos churros Bonilla a la Vista en este precioso local, que mantiene hoy, 60 años después, el espíritu del espacio original, con balaustradas y puerta de madera noble y barra de doble altura, tan característica de aquellos años 50.

Para César Bonilla esta fidelidad del público y el cariño de quienes han confiado en Bonilla a la Vista es sin duda la clave que ha permitido a la firma crecer hasta convertirse en lo que hoy es: una empresa familiar que mantiene la tradición y lo valores con los que nació en 1932, pero que ha conseguido, con esfuerzo y trabajo duro, llegar a distribuir sus productos por todo el mundo. Hoy las patatas fritas Bonilla a la Vista pueden encontrarse en Estados Unidos, Inglaterra o Corea, donde desembarcaron en 2016. Algo que parecía impensable en aquel ya lejano 1958 en que la empresa tuvo que dejar de fabricarlas por no poder asumir tanta producción.

ANIVERSARIO ESPECIAL

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Para César Bonilla esta fidelidad del público y el cariño de quienes han confiado en Bonilla a la Vista es sin duda la clave que ha permitido a la firma crecer hasta convertirse en lo que hoy es: una empresa familiar que mantiene la tradición y lo valores con los que nació en 1932.

El aniversario del emblemático local de la calle Galera coincide en fechas con otro aniversario muy especial para la familia Bonilla a la Vista, puesto que el 15 enero de 2016 fallecía María Dolores González Manso, Lolita para casi todos. La esposa de César Bonilla fue sin duda uno de los pilares fundamentales de la empresa, en la que comenzó a trabajar muy joven -en la churrería de la Calle Orzán-, en la que desarrolló enteramente su vida profesional, principalmente en el local de la Calle Galera, al que se sintió vinculada de forma especial siempre, y al que acudía diariamente incluso tras su jubilación.

PASION Y EMPEÑO

César Bonilla Vázquez forma parte de la tercera generación de una familia dedicada al ramo de la gastronomía. Los primeros pasos de la empresa se dieron en Ferrol en 1932, donde Salvador Bonilla, padre del actual propietario, empezó montando un kiosko en el verano en el parque de Ferrol, donde vendía churros y también cervezas.

En noviembre de 1949 se monta la primera churrería en la calle del Orzán; es a partir de este momento cuando César Bonilla pasa a dedicarse en cuerpo y alma a esta actividad. Con horario de 24 horas -una licencia posible al no servir alcohol- la churrería servía también para la elaboración de las primeras Patatas Bonilla. Fueron la bici y luego la moto Guzzi, que se conserva en la fábrica de Arteixo, los primeros vehículos de reparto de sus patatas fritas, que se envasaban en latas de 1 kg retornables y se repartían por las cafeterías de la ciudad.

En el año 1958 se trasladan a la calle Galera, allí el trabajo les desborda y deciden dejar las patatas fritas, pues manualmente era imposible hacer todo el trabajo. César guardó la idea durante 30 años hasta conseguir hacerla realidad, algo que fue posible a finales de los años 80.

Desde el año 1988 fabrica sus patatas en el Polígono de Sabón (Arteixo) con la mejor materia prima (patata seleccionada y aceite de oliva) consiguiendo la calidad que las caracteriza.

CIFRAS

Bonilla a la vista es, aún hoy, una empresa familiar, que conserva la esencia de sus inicios. Pero sus dimensiones han aumentado de manera importante en los últimos años. Actualmente cuenta con 84 empleados en total.

En total, en el ejercicio de 2015 Bonilla a la Vista facturó más de 6 millones de euros. Un montante de facturación que corresponde a los 700.000 churros que se distribuyen cada mes, y los más de 37.000 kg de patatas que se venden en el mismo periodo, no solo en España, sino también en Reino Unido, Francia, Italia, EEUU, Panamá e Corea del Sur, último país en sumarse a las exportaciones de la marca.

Además de sus productos propios, Bonilla a la Vista cuenta con 6 locales propios, todos ellos en A Coruña, donde puede degustarse el tradicional chocolate con churros marca de la casa que dio origen a lo que hoy es Bonilla a la Vista.

CELEBRACIÓN
Y como los aniversarios hay que celebrarlos como merecen, la dirección de Bonilla a la Vista quiere agradecer a todos esos clientes que día tras día hacen posible que la empresa continúe creciendo, y que las puertas de esta emblemática churrería abran cada mañana. Por eso el pasado 16 de enero todos los de la Churrería Bonilla a la Vista de la calle Galera recibieron 3 churros con cada chocolate o café. Una forma sencilla pero muy dulce de agradecer a los coruñeses su cariño en estos casi 90 años de historia.

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