Los orangutanes se automedican

Orangutanes.

Orangutanes.

Que los animales se automedican, a estas alturas ya ha dejado de ser una sorpresa. Bueno, no del todo. Lo sigue siendo cuando encontramos alguno del que no había evidencias, como en el caso de los orangutanes (Pogo pygmaeus) que se explica en un artículo reciente, y que tiene ciertas particularidades.

Pero antes de nada, vamos a explicar a qué nos referimos con “automedicarse”. Se considera automedicación cuando un animal emplea una planta – o incluso ciertos artrópodos – de los que obtiene un metabolito secundario que tienen un efecto bioquímico que les ayuda con una dolencia. Vaya, que si no se encuentra un compuesto activo en la sustancia que consume el animal, no se considera automedicación.

Y ¿qué hacen los orangutanes? Se les ha visto mascar las hojas de un arbusto (Dracaena cantleyi, cercano a los ágaves), para posteriormente frotárselo por la piel. Una planta que, por cierto, tiene un sabor amargo bastante marcado, con lo que no debe ser muy agradable. Lo curioso, o una cosa curiosa más, es que mascan las hojas para obtener una espuma que se extienden por la piel, y el resto lo escupen. Vaya, que no se lo comen ni mucho menos.

Al detectar este comportamiento, los investigadores buscaron alguna explicación. La cuestión era simple: al masticar las hojas, los orangutanes consiguen extraer una sustancia, un tipo de saponina – un esteroide natural – con propiedades farmacológicas. En concreto, sirve para aliviar las molestias articulares. Actúa como un antiinflamatorio bastante potente.

Todo lo que rodea a esta automedicación resulta llamativo. En primer lugar, porque es la primera vez que se detecta este comportamiento en un primate. No ya en los oranguntes, tampoco se ha visto en chimpancés ni bonobos.

Y ni siquiera lo hacen todos los orangutanes. Sólo se ha detectado en la especie de orangután de Borneo. Tampoco en todos los individuos, ya que quienes emplean esta práctica son, casi en exclusiva, hembras que portean a sus crías.

Lo que explica su utilidad, ya que cargar con una cría supone un esfuerzo físico que puede derivar en dolencias. Pero la cría está mamando, así que los metabolitos podrían llegar a la leche materna, lo que no es buena idea. Al emplearlo como ungüento, evitan este problema y curan la enfermedad, muy probablemente sin saberlo de manera consciente.

Y para terminar, otro dato curioso. Resulta que las poblaciones humanas de la zona también emplean ungüentos de esta planta, muy probablemente al haber copiado el comportamiento de los orangutanes.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada