París ofrece sus pasarelas a los jóvenes diseñadores

Los diseñadores Ilan Delouis (d) y Jenny Mannerheim el 3 de marzo de 2015 en París.

Los diseñadores Ilan Delouis (d) y Jenny Mannerheim el 3 de marzo de 2015 en París.

La semana de la moda femenina otoño-invierno abrió este martes en París con los desfiles de jóvenes talentos en momentos en que la capital francesa busca consolidarse como polo de formación de nuevos diseñadores.

 

Tras los desfiles de Nueva York, Londres y Milán, la semana de la moda comenzó a develar en París las tendencias de la moda invernal de prêt-à-porter 2015-16.

 

Frente a las más prestigiosas escuelas de diseñadores como la Central Saint Martins de Londres, la Parsons de Nueva York, la Bunka de Tokio o la Academia Real de Amberes en Bélgica, París se había dormido bajo sus laureles de capital mundial de la moda y aspira ahora a recuperar el terreno perdido.

 

Escuelas parisinas como la Esmod, el estudio Bercot o la Escuela de la Cámara Sindical habían quedado algo relegadas en los últimos años frente a la competencia de sus pares.

 

“París se había dormido un poco hace unos años, pensando que podía conservar su legado de capital de la moda”, admitió ante la prensa la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

 

Nueva York, afirmó Hidalgo al comentar la reciente decisión de su homólogo neoyorquino Bill de Blasio de inyectar 15 millones de euros en la industria de la moda, “tiene que invertir mucho dinero en la moda porque sus talleres desaparecieron”.

 

“La suerte que tenemos en París –agregó la alcaldesa socialista al visitar el instituto estatal Duperré– es tener escuelas gratuitas que permiten a los jóvenes inscribirse no en función del nivel de recursos de sus padres sino realmente de su propio talento y motivación”.

 

Atmósfera inquietante

 

Este martes desfiló en París por primera vez la marca Each x Other, fundada por el dúo francosueco de treintañeros Ilan Delouis y Jenny Mannerheim, que junto a su nueva diseñadora Masha Gard presentaron una colección que giró en torno al traje sastre, dominada por el azul marino y el cuero.

 

“Queríamos mostrar que el vestuario masculino podía transformarse en otra cosa, y le dimos cierto estilo y elegancia con un toque femenino”, explicó Ilan Delouis, visiblemente emocionado tras su primer desfile.

 

La tonalidad fue más sombría de lo habitual en la colección de la marca Dévastée de los jóvenes franceses Ophélie Klere y François Alary, pareja en el taller y en la vida real, que acaban de abrir una tienda monomarca en Tokio en la que además de ropa venden vajilla y papelería.

 

Sus modelos en blanco y negro transmiten una atmósfera inquietante y sombría, algo gótica, con motivos estampados que evocan tumbas de cementerio y paisajes románticos.

 

“El peso, en el sentido de la densidad, es un poco el tema de la colección”, explicó Ophélie Klere a la AFP. Como si hubiese anticipado de manera intuitiva los tiempos de una realidad ensombrecida por los recientes atentados o profanaciones de cementerios en Francia, su compañero François Alary, que diseña los estampados de la colección, dijo que además de las lápidas fúnebres ya presentes en temporadas anteriores este año se había inspirado en dibujos holandeses del siglo XVIII.

 

“Me dije que los dibujos iban a ser más intensos y profundos. Me dije de manera intuitiva que la colección tendría cierta forma de brutalidad”, comentó.

 

Y siempre dentro de ese registro, la semana de la moda abrió tras dos pérdidas que enlutaron a la profesión: la muerte el 27 de febrero del norteamericano John Fairchild, figura prominente de la prensa especializada del Women’s Wear Daily (WWD) y el fallecimiento el lunes de Bettina, la modelo top más famosa de los años 50, que ayudó a inmortalizar el “New Look” de la casa Dior.

 

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