Cassilda Pinho, propietaria del restaurante Mira Freita, en Vale de Cambra: “La palabra o el gesto de ‘amei’ de un cliente es lo que nos da fuerza y coraje para saber que este es el camino a seguir”

Casilda Pinho propietaria del restaurante Mira Freita, en Vale de Cambra, Portugal.

Cassilda Pinho propietaria del restaurante Mira Freita, en Vale de Cambra, Portugal.

La familia poseía un café y una tienda. Con motivo de unas obras, empezaron a hacer comida para los obreros que trabajaban en la construcción de una carretera. Después, se habilitaron dos salas para este servicio de comedor. Más tarde,  la Asociación de Desenvolvemento Integrado das Serras de Montemouro, Arada e Gralheira,  Adrimag, les animó a abrir un restaurante de comida típica portuguesa. Así nació Mira Freita que toma nombre de la Sierra.

“Ahora, afortunadamente, ya no tenemos tampoco aquí espacio para atender a todos los clientes que tenemos”, dice Cassilda Pinho. Su deseo para este 2018 es poder aumentar la capacidad.

Por estar en la Serra da Freita, en Felgueira-Arões del municipio de Vale de Cambra, su gastronomía es típicamente serrana. El Cabrito a la brasa de sabor inconfundible, la ternera (vitela) preparada según el recetario de sus antepasados, el ‘Cozido da velha’ en el horno de leña, con carnes de cerdo, embutidos y ahumados presentado dentro de una bolla de pan, son platos muy demandados. Y como siempre no falta el bacalao, entre otros. “Platos rápidos hechos en el momento”, explica la propietaria.  Los postres siempre caseros, para eso “no dejamos de sacrificarnos”. Para los fines de semana anima a encargar, puesto que los platos al horno requieren tiempo.

La fórmula de Mira Freita es una oferta variada, siendo la elaboración de aspecto tradicional, condimentada con el saber y el cariño de  nuestras gentes.

Entre sus clientes hay muchos turistas, también gallegos y españoles.  Las buenas puntuaciones en  Trip Advisor les prestigian y atraen a nuevos clientes.

Mira Freita es un restaurante familiar. Toda la familia de Cassilda está implicada. La construcción del local fue obra de su marido. Y algún hijo con otro trabajo se pasa por allí los fines de semana para echar una mano.

La recompensa viene de la mano del cliente. No es la primera vez que Cassilda oyó la palabra “Amei” de labios de un cliente. Para ella es el comentario más elogioso que, si es de otra lengua, puede ir acompañado de un gesto, como de un beso por el aire. “Este es el feedback que da fuerza, que nos da coraje, para saber que “este es el camino que tenemos que seguir”.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
31