Manchego, pero que sea de la Mancha

La española Paqui Díaz, copropietaria de Quesos La Caseta, con uno de sus quesos en su fábrica de La Solana, en Albacete. El Manchego es una Denominación de Origen Protegida, que se respeta dentro del bloque comunitario pero no necesariamente fuera.

La española Paqui Díaz, copropietaria de Quesos La Caseta, con uno de sus quesos en su fábrica de La Solana, en Albacete. El Manchego es una Denominación de Origen Protegida, que se respeta dentro del bloque comunitario pero no necesariamente fuera.

Las áridas llanuras de La Mancha, en el centro de España, son conocidas por sus molinos de viento y por el Manchego, un queso de leche de oveja representativo de la gastronomía del país, aunque su nombre genera discordia con los fabricantes mexicanos.

Sus productores están furiosos con México, al que acusan de realizar un “burdo plagio” de su queso, una cuestión tan sensible que se ha convertido en un punto de discordia en las negociaciones del nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el país latinoamericano.

“Hay que defender nuestro Manchego a capa y espada”, anima Francisco Tejado mientras camina por la factoría del mayor productor de quesos de España, García Baquero, en la pequeña localidad de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, unos 150 km al sur de Madrid.

Todos los días “vengo a verlo, tocarlo, lo mimo”, dice Tejado sobre el queso, en cuyo proceso de fabricación se encarga de la etapa de maduración. “Hay que mimar el queso porque es un alimento vivo”, que madura en salas acondicionadas.

DOS DISTINTOS

El Manchego es una Denominación de Origen Protegida (DOP), una denominación que se respeta dentro del bloque comunitario pero no necesariamente más allá de sus fronteras.

En México, los fabricantes “se han apropiado de la reputación de unos nombres de quesos europeos como el Manchego para sacar provecho de un plagio”, denuncia Santiago Altares, director de la certificación de la denominación de origen.

Asegura que el original y la copia son completamente diferentes. La versión mexicana “es de vaca y lo hacen en siete días, mientras el auténtico Manchego se fabrica con leche de ovejas de raza ‘manchega’ y madura por lo menos 30 días”, explica.

En las negociaciones del nuevo acuerdo comercial entre la UE y México, los europeos han dejado claro que quieren el derecho exclusivo del nombre “Manchego”, así como de otros productos.

Eso supone un problema para los fabricantes de queso en la segunda economía de América Latina, donde el Manchego mexicano representa alrededor del 15% de las ventas totales de queso.

La Cámara Nacional de Industriales de la Leche de México dijo que seguiría empleando el nombre “manchego” que, dicen, es “genérico”.

REGIÓN ‘AUSTERA’

Ante el retrato de su difunto padre, Hersilio, que empezó a dedicarse a la producción de Manchego en 1962, el director general de García Baquero intenta ser conciliador y asegura que el conflicto es “uno de los pequeños puntos de fricción en el proceso de globalización”.

“Pero para nosotros, esta protección del Manchego de DOP es de capital importancia para una región semiseca, austera, poco poblada”, dice Miguel Ángel García Baquero. “No podemos desprendernos de lo poco que tenemos”.

La Mancha, región de nacimiento del director español Pedro Almodóvar, es sobre todo famosa por ser el escenario de las aventuras de Don Quijote, el protagonista de la famosa novela escrita en 1605 por Miguel de Cervantes.

La etiqueta de la denominación de origen del Manchego incluye una silueta del Caballero de la Triste Figura, que come mucho queso en la obra de Cervantes.

Más de 700 granjeros y 65 productores se ganan la vida con ese queso, del que se producen más de 15.000 toneladas al año, de las cuales se exporta un 60%.

“Cuando llega a Estados Unidos, el queso mexicano a siete dólares y el manchego español a 14 dólares, el consumidor compra el más barato”, asegura Altares, que denuncia una “competencia desleal”.

A TURKMENISTÁN

En la localidad de La Solana, quesos de uno, dos o tres kilos están en remojo en cubas de agua salada pertenecientes a la empresa familiar La Caseta.

“Nuestro Manchego es queso artesano porque está fabricado con leche cruda” en máquina, explica la dueña, Paqui Díaz Pintado Borja, de 55 años.

 Con sus 10 empleados, La Caseta es un pequeño negocio que exporta su queso a Alemania, Reino Unido e incluso Turkmenistán.

Por la tarde, siete trabajadores ordeñan a las 1.500 ovejas manchegas de la granja.

“Una oveja manchega tiene menos lana que otras, no tiene cuernos, es menos productiva, pero la calidad de su leche es mejor, rica en proteínas”, explica uno de los hijos de Paqui Díaz, Antonio Araque.

En nombre de todos esos productores, Altares quiere que se vete el uso del nombre “Manchego” en México.

“Pero va a ser complicado porque hay muchos intereses en juego y es una negociación ‘yo te doy, tú me das'”, entre la UE y México, asegura.

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