La UE ahorraría 49.000 millones euros en crudo en 2030 con la transición energética

En la imagen, un técnico inspecciona el tubo de escape de un vehículo.

En la imagen, un técnico inspecciona el tubo de escape de un vehículo.

 La Unión Europea (UE) puede ahorrar 49.000 millones de euros en 2030 si reemplaza sus importaciones de petróleo para el transporte por energías renovables domésticas, pero esa transición requerirá cambios tecnológicos profundos, según un estudio publicado hoy por la Fundación Europea para el Clima.

“La transición hacia una movilidad limpia no puede ser exitosa sin cambios profundos en las tecnologías utilizadas para impulsar los vehículos. Los combustibles limpios como la electricidad y el hidrógeno necesitarán convertirse en la norma”, apunta el estudio.

El informe, en el que han participado también la firma Cambridge Econometrics y fabricantes automovilísticos como Renault-Nissan o BMW, entre otros, recuerda que la UE importa actualmente el 89 % de los hidrocarburos, que en su mayoría se emplea en el transporte.

Ese sector es responsable del 27 % del CO2 emitido en la UE y es el principal generador de contaminación del aire, que se calcula provoca más de 400.000 muertes prematuras al año en el conjunto de la Unión, recuerda el informe.

Además de limitar las emisiones contaminantes y contribuir a cumplir con los objetivos medioambientales del Pacto de París, la transición hacia un transporte bajo en carbono podría aportar 206.000 puestos de trabajo netos en 2030, según el estudio.

No obstante, los analistas subrayan que ese dato no debería de “enmascarar” que se necesitan “esfuerzos” para adaptar a los trabajadores del sector a las tecnologías del futuro para que puedan mantener “empleos de calidad”.

“A partir de 2030, los cambios estructurales serán mucho más profundos e inciertos, agrega el estudio, que apunta que la localización de las futuras plantas de producción de baterías eléctricas en la UE tendrá un “impacto económico significativo”.

La pasada semana, el vicepresidente de la Comisión Europea para la Unión de la Energía, Maros Sefcovic, señaló que el mercado global de las baterías eléctricas representará 250.000 millones de euros en 2025 y estimó que la UE necesita dotarse de 10 grandes “gigafábricas” de esa tecnología para resultar competitiva a nivel global.

El informe añade que la revolución ecológica del transporte rodado también necesitaría una inversión de unos 23.000 millones de euros acumulados en infraestructura de recarga, de los que 9.000 millones cubrirían cargadores de acceso público.

El transporte es responsable del 27 % del CO2 emitido en la UE y es el principal generador de contaminación del aire, que se calcula provoca más de 400.000 muertes prematuras al año en el conjunto de la Unión, recuerda el informe.

Según el escenario central que dibuja el estudio, si uno de cada cuatro vehículos que se vendan en la UE en 2030 no emite gases de efecto invernadero, otro 25 % son completamente híbridos y la mitad de los restantes son semihíbridos, el transporte europeo reduciría en un 88 % sus emisiones de CO2 en el horizonte de 2050.

“Desde la perspectiva de los conductores, el coste total de los vehículos de cero emisiones (VCE o ZEV, por sus siglas en inglés) es probable que converjan con el de los híbridos y el de los motores de combustión tradicional en la próxima década, especialmente si los gobiernos estimulan esta convergencia a través de políticas inteligentes”, añade el informe.

El director de Transporte de la Fundación Europea para el Clima, Pete Harrison, comentó al hilo del estudio que hay consenso en que “la industria europea debe de mantenerse en la vanguardia de la innovación en tecnología limpia para seguir siendo competitiva en un mercado en rápida evolución”.

“No obstante, aún quedan muchos desafíos en el camino, incluyendo los trabajadores, y hay que asegurarse que no se deja a nadie de lado”, apuntó.

Por su parte, el vicepresidente de Renault para asuntos medioambientales, Jean-Philippe Hermine, consideró que el vehículo eléctrico es “una solución madura” para problemas como el cambio climático o la polución del aire y señaló que es “el momento de que todos combinen sus esfuerzos y aceleren esta positiva transición”.

El informe se publica una semana antes de que la Eurocámara, el Consejo y la Comisión Europea inicien la negociación final de la revisión de la normativa comunitaria sobre energías limpias.

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