Juderías, nuevo producto turístico

Portugal, país que desde el siglo XIII acogió a numerosas comunidades judías que tuvieron que huir de España, quiere convertir sus juderías en un nuevo producto turístico con un potencial de seis millones de clientes.

Portugal, país que desde el siglo XIII acogió a numerosas comunidades judías que tuvieron que huir de España, quiere convertir sus juderías en un nuevo producto turístico con un potencial de seis millones de clientes.

Portugal, que desde el siglo XIII acogió a numerosas comunidades judías que tuvieron que huir de España, quiere convertir sus juderías en un nuevo producto turístico, con un potencial de millones de clientes.

Es el mensaje que han transmitido algunos de los alcaldes y responsables turísticos del país durante el VI Workshop de Turismo Religioso, que comenzó el pasado jueves en Fátima y que hoy se cierra en el municipio de Guarda, próximo a la frontera con la provincia de Salamanca.

Alvaro Amaro, alcalde de Guarda, dijo hoy que una de las iniciativas inmediatas que desarrollarán desde su Ayuntamiento será la adquisición de la sinagoga de la ciudad, con el fin de rehabilitarla y, posteriormente, poner en valor su interior.

“El proceso de adquisición está muy avanzado”, aseguró, por lo que “posiblemente”, una vez que sea propiedad del Ayuntamiento, se reconstruirá para albergar un centro atractivo para la comunidad judía que visite esta ciudad, capital de distrito.

La sinagoga de Guarda, ubicada en su barrio judío, dentro de las murallas, está considerada como la más antigua de las que hay en Portugal, ya que los primeros judíos que llegaron a territorio luso se asentaron en esta ciudad, localizada a 37 kilómetros de la frontera española.

La región portuguesa de la Beira, limítrofe con las provincias de Cáceres y Salamanca, fue el lugar de refugio de los judíos que huían de España, como atestiguan los importantes vestigios que se mantienen en ciudades de esta zona como Belmonte, Trancoso, Sabugal, Covilhã o Castelo Branco.

Pedro Machado, presidente del ente gubernamental portugués Turismo do Centro, señaló hoy que “hay seis millones de practicantes judíos por todo el mundo”, motivo por el que trabajarán para captar este tipo de visitantes, sobre todo, con campañas en Estados Unidos, Canadá, Israel o Brasil.

El regidor de Guarda insistió en la necesidad de unir esfuerzos entre todos las comarcas del interior de Portugal donde existen vestigios judaicos para ponerlos en valor en su conjunto.

En Belmonte, al sur del distrito de Guarda, hay un Museo Judaico que cada año recibe una media de 80.000 visitas y en su casco histórico, al pie del castillo, se puede contemplar una importante judería, donde permanece latente esta cultura desde finales del siglo XIII, cuando en 1297 fue inaugurada su primera sinagoga.

Hace ahora un año, la ciudad de Sabugal, limítrofe con el norte de Cáceres y también en el distrito de Guarda, abría al público la Casa de la Memoria Judaica, para recordar el paso y el asentamiento de colonias judías en esta zona de la frontera hispanolusa.

En la comarca de Sabugal hay pueblos como Vilar Maior, Vila do Touro, Sortelha o Alfaiates con importantes vestigios del pueblo judío.

Los judíos, al igual que ocurrió en la ciudad salmantina de Béjar, jugaron un papel trascendental para que la localidad portuguesa de Covilhã se convirtiera en un referente de la industria textil de la lana.

En esta población, donde hay documentados 700 autos dictados por la Inquisición que acusaban a vecinos de Covilhã de practicar el judaísmo, fue descubierta hace dos años una torá de más de hace 400 años.

La judería de Trancoso, al norte del distrito de Guarda, es otra de las referencias de las juderías portuguesas por las numerosas marcas o estrellas de David que dejaron sobre las piedras de los edificios los conversos al cristianismo.

En Trancoso, donde llegó a vivir medio millar de judíos en el siglo XV, existe desde 2012 el Centro de Interpretación de la Cultura Judaica “Isaac Cardoso”.

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