António Desiderio, propietario del restaurante: “Los sabores que proceden de productos químicos nunca se conocerán en Solar Bragançano”

António Desidério y Ana Maria con el blogger Alberto Ribas.

António Desidério y Ana Maria con el blogger Alberto Ribas.

Parece un lord inglés, un aristócrata… También recuerda al director y productor de cine británico Alfred Hitchcock… Almorzar en su restaurante es como si una familia te invitara a comer a su casa… Junto a su mujer, Ana María, forman una pareja inolvidable…

António Desidério Martíns Rodrigues y su mujer, Ana Maria Baptista Rodrigues, llevan 33 años recibiendo comensales de todo tipo y fortuna, incluso famosos, en el restaurante Solar Bragançano, en pleno centro de Bragança, donde termina la zona histórica y comienza la zona nueva, en Praça da Sé 34.

El buen humor de António parece también de origen ‘british’. Bromea, cuando sirve la comida. ¡Sin pasarse, claro!  Su vasta cultura y ser un hombre muy ‘viajado’ se refleja en su discurso.

Esto no le impide estar atento a las necesidades del comensal. Y si se le pasa algo, Ana María se lo dice. “Sirve más a tal cliente que quedó el último…”. Es como si unos amigos te cuidasen a cuerpo de rey al ir a su casa. Uno pierde la noción de que está en un establecimiento público.

Suelos de madera perfectamente encerados. Libros y más libros por todas partes… Lámparas antiguas, plantas…Chimenea en cada estancia…¡importantísimo en esta Terra Fría Transmotana! El bar… todo es acogedor y rezuma un estilo clásico … hasta en la música ambiente es clásica.

La comida, tradicional. António Desiderio sentencia: “Los platos que van para la mesa de este restaurante, casi todos ya los conocía no solo mi madre sino mi abuela”. Y siempre con los elementos de la región como el jabalí o la paloma torcaz. No hay plato estrella, dice. Es una lista de platos.

António acude a ejemplos españoles que demuestran que conoce nuestra gastronomía. Solar Bragançano es anterior al Bulli (aunque aquí patina, ya que estuvo abierto entre 1962 y julio de 2011), al Celler de Can Roca (un restaurante de Gerona, España, fundado en 1986 y especializado en cocina tradicional catalana, que en 2013 y en 2015 fue considerado el mejor del mundo por la revista Restaurant Magazine y tiene tres estrellas Michelín)y  Martín Berasategui (San Sebastián, 27 de abril de 1960), chef español que cuenta con ocho estrellas Michelin. Todos estos, restaurantes y chefs bien afamados en tierras españolas.

Por tanto, queda clarito que comida tradicional, nada de nueva cocina ni cocina de fusión, recalca el propietario de Solar Bragançano. “Podría hacer una cocina más moderna, de alta fusión pero ¡hay que tener mucho cuidado! No se puede controlar la transformación o evolución que pueden tener los productos combinados entre sí. Aislados no corren peligro alguno, pero mezclados no sabemos qué puede salir”.

Y añade: “Los científicos dicen que la principal causa de muerte a finales de este siglo van a ser las alergias que la comida provoca en el hombre”.

Por eso, “los sabores que proceden de productos químicos nunca se conocerán en Solar Bragançano”, dice con rotundidad.

Artistas lusos, como los pintores Júlio Pomar y Graça Morais, han pasado dejando alguna obra hecha en el comedor, como Pomar. Escritores, asegura António, casi todos los portugueses, incluso premios nobel, han firmado libros en Solar Bragançano.

António Desiderio desborda buen humor a raudales. Aunque en la entrevista esté más pendiente de sus clientes, que de la conversación periodística. Se explica con frases de escritores y tiene siempre respuesta oportuna aunque el tema sea peliagudo, como si tiene relevo generacional para dar continuidad al Solar Bragançano. Saca a paseo a Pessoa –“el futuro a Dios pertenece”(escritor que se dedicó también a la astrología)-, en una cita más propia de un escritor nuestro como Ramón Menéndez Pidal o José María Gironella.

António Desiderio gasta las bromas justas a su clientela. Siempre con una sonrisa dibujada en su cara. Dice: la gente viene a comer en un plato, no a comer por las orejas. Otro dicho durante la entrevista: “Prefiero un burro que me dé transporte, a un buen caballo que me tire”. Y se agradece ya que todos conocemos algún camarero-protagonista-gracioso que espanta clientes…

António tiene tantos libros en el Solar Bragançano porque hay que alimentar o “formar el espíritu”. Dice no tener inconveniente en que alguien venga a leer u oír música y no a comer a su restaurante.

Si uno pasa por Bragança, no puede dejar de venir a Solar Bragançano. De no hacerlo, sería un laguna imperdonable, no solo por no degustar sus platos sino por no haber conocido a este sacrificado, amable y simpático matrimonio de António y Ana Maria, Ana Maria y António.

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