Empiezan las negociaciones de pesca complicadas por el fallo europeo sobre el Sáhara

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita (d), junto al ministro de Agricultura y Pesca, Aziz Akhannouch, durante la nueva ronda de negociaciones entre europeos y marroquíes para renovar el acuerdo de pesca que se anuncia más difícil que nunca, ante la imposibilidad, establecida por un tribunal europeo de incluir las aguas del Sáhara Occidental como parte de las marroquíes.

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita (d), junto al ministro de Agricultura y Pesca, Aziz Akhannouch, durante la nueva ronda de negociaciones entre europeos y marroquíes para renovar el acuerdo de pesca que se anuncia más difícil que nunca, ante la imposibilidad, establecida por un tribunal europeo de incluir las aguas del Sáhara Occidental como parte de las marroquíes.

Las negociaciones entre Marruecos y la Unión Europea para renovar el acuerdo de pesca arrancaron hoy en Rabat en un contexto más complicado que en otras ocasiones por el fallo del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) que consideró que Marruecos no tiene soberanía sobre las aguas del Sáhara Occidental.

Sin embargo, eso no impidió que el ambiente en la sede del ministerio de Agricultura y Pescas Marítimas, donde se encontraron las delegaciones negociadoras, fuera distendido y todas las partes mostraran su mejor disposición por concluir un acuerdo “a la mayor brevedad” (el actual expira el 14 de julio próximo).

Tanto europeos como marroquíes insistieron en que tienen detrás “treinta años de experiencia en acuerdos pesqueros” y que comparten además la voluntad de consolidar y ampliar una relación de partenariado que ha convertido a Marruecos en uno de los socios privilegiados de la Unión Europea, con la que lo ligan numerosos acuerdos sectoriales y de cooperación.

Eso no impidió que Marruecos expusiera sin ambages que hay “líneas rojas” que para él son innegociables, las referidas a su “soberanía” en las aguas del Sáhara Occidental.

“La soberanía marroquí sobre las provincias del sur no puede ser objeto de negociación o de acuerdo. Es un tema de consenso del pueblo marroquí por entero”, advirtió el ministro de Asuntos Exteriores, Naser Burita.

La presencia de Burita por encima incluso del ministro de Pesca, Aziz Ajanuch, fue síntoma de la gran importancia política que Marruecos concede a estas negociaciones, lo que contrastó con el perfil eminentemente técnico de la delegación europea.

Consultados por Efe, tanto europeos como marroquíes se mostraron optimistas sobre la solución a la polémica cuestión de las aguas saharauis, y apuntaron a que el protocolo podría utilizar alguna expresión como “aguas adyacentes” a las marroquíes, sin entrar a calificar cuestiones de soberanía.

El pasado lunes, el Frente Polisario ya dijo que las negociaciones euromarroquíes solo pueden desembocar “en un acuerdo ilegal contrario al derecho europeo y al derecho internacional”, y lanzó una advertencia a las empresas europeas que se acojan a ese eventual acuerdo.

La cuestión de las capturas pesqueras en aguas saharauis no es baladí, ya que en ellas se concentra la mayor riqueza pesquera de la zona: concretamente, más del 90 % del volumen de capturas de la flota europea en virtud del acuerdo se realizan en aguas saharauis.

En anteriores acuerdos, los negociadores establecieron fórmulas que garantizasen que los beneficios del acuerdo iban a parar a la población saharaui, aunque Marruecos se niega a usar esa denominación e impone la de “población local” o “población de las provincias del sur”.

En el último acuerdo, por ejemplo, dos terceras partes de las partidas de “ayuda al sector pesquero marroquí” fueron a parar a las regiones saharauis de El Aaiún y Dajla, detalle con el que Marruecos quiere demostrar que los beneficios del acuerdo se quedan en el Sáhara.

En la reunión de hoy, tanto Burita como Ajanuch recalcaron que el acuerdo que ahora se negocia debe fijarse más en “los recursos humanos”, una vez superada la etapa de la mejora de las infraestructuras, en referencia a los puertos de pesca construidos o equipados con el dinero del acuerdo.

En el aspecto más eminentemente técnico, fuentes europeas cercanas a las negociaciones recordaron que la parte europea va a insistir para que Marruecos muestre una mayor flexibilidad en la cuestión de las descargas, principalmente de las especies consideradas más delicadas por su rápido deterioro (sardinas, anchoas y anchovetas).

En el anterior acuerdo, por ejemplo, los marroquíes transigieron con una fórmula de recargo económico sobre las licencias que pagan los armadores a cambio de eximirles de su obligación de descargar en puertos marroquíes, y esta será la fórmula que los europeos pedirán que se aplique.

En general, las pequeñas discrepancias que se han registrado en los pasados cuatro años se han ido resolviendo en las comisiones mixtas de seguimiento anual, por lo que ahí están todos los elementos necesarios para avanzar en las discrepancias, sostuvieron.

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