Óscar Rodríguez, joyero: “El futuro del sector está en potenciar la fabricación propia y hacer un esfuerzo para que en las tiendas esté ese producto gallego”

“Creo que Galicia Calidade es un sello muy nuestro, muy importante”

Óscar Rodríguez, en su joyería de Viveiro.

Óscar Rodríguez, en su joyería de Viveiro.

Llegó a la joyería atraído por su vinculación con el Arte y por su creatividad. Sus piezas son exclusivas e impactan al público en exposiciones por todo el mundo. Utiliza, en las de inspiración marina, bases de conchas de mar embellecidas con materiales nobles como el oro, piedras preciosas. En la colección de Tierra, la base son materiales semipreciosos. Óscar Rodríguez es un joyero que avalora sus piezas convirtiéndolas en arte. Algunos de sus clientes además de llevarlas, las tienen expuestas en su casa para disfrutarlas más.

Óscar Rodríguez Blanco (Nogueira de Ramuín, Ourense, 1957) desde que abrió su primer taller en Viveiro, en 1985, sigue profundizando en el mundo creativo de la alta joyería. Sus piezas recorren las galerías de arte de los más variados países desde los Ángeles a Japón y también París, Múnich, Zúrich, Milán… Desde que una galería neoyorquina, Belity Brothers, le abrió sus puertas ha sido un no parar.

Su colección ‘Tesouros do Mar e da Terra’ está bajo el sello de garantía de Galicia Calidade. Un exquisito catálogo editado por la Diputación de Lugo y el Centro de Artesanía y Diseño da fe de la variedad y preciosismo –en el sentido de excesiva sutileza, refinamiento y perfección en el estilo- de las piezas, con textos de importantes personalidades gallegas y amigos de todos los sectores que enriquecen la publicación y la personalizan.

Él mismo, como presidente que es del Colegio Oficial de Joyería  de Galicia, contribuyó a que la joyería gallega entrara en esta certificación. “Creo que Galicia Calidade es un sello muy nuestro, muy importante. Para todo aquel profesional que elabore un producto de máxima calidad, que es el caso de muchos joyeros gallegos, se convierte en un punto de apoyo importantísimo”.

Y añade: “Salir al mundo y decir: lo que yo hago está amparado bajo este sello, ayuda a promocionarte, a evolucionar y que te vean con ojos diferentes”.

Su taller está en Viveiro. Esto, dice, es una ventaja pero también una desventaja. Reconoce que “es posible” llegar al mundo, pero es “más difícil”.

La repercusión que tendría si viviera en Madrid o Barcelona “no es la misma”. “Por otro lado, aquí se está ¡muy bien! (esboza una gran sonrisa de complicidad). Tengo mucho más tiempo para poder crear. Más que si viviese en una de esas ciudades. Y estoy mucho más liberado, concentrado…”.

Es consciente de que el joyero en una de esas grandes capitales tiene un peligro. “Posiblemente, si viviese en una de esas ciudades, acabaría como muchos otros joyeros, haciendo una joyería industrial. Es un condicionante muy especial que yo viva en Viveiro, cerca del mar, del monte, de la Naturaleza. Todo eso me hace sentir la joyería que hago”.

Rodríguez Blanco describe la joyería gallega, como de pequeña producción. “La joyería gallega se caracterizó siempre por ser una joyería bien hecha. Los procesos artesanales de elaboración de joyas en Galicia se conservaron a lo largo de los años”. Se perfeccionaron con la tecnología, “haciéndose más exquisita”. Recomienda visitar el Museo Provincial de Lugo y ver las joyas pre-romanas, esas torques, entre otras piezas, “auténticamente espectaculares”.

La joyería está, como otros sectores, vinculada a los tiempos de bonanza económica, explica. En ese ciclo se encuentran ahora los países asiáticos como India, Indonesia, Indochina, China, Japón. La joyería en América y en Europa la describe como “estable” con “colecciones más pequeñas, más singulares pero de mucho atractivo”. Es decir, se compite con “mucha creación e ingenio”.

Como presidente del Colegio Oficial de Joyería  de Galicia el momento actual es de “aguantar”; permanecer unidos y relacionados los joyeros; preparándose para tiempos venideros cuya eclosión puede estar cercana, opina Rodríguez.

A los empresarios de su sector les deja una nota positiva para hacer frente a la globalización. “Potenciar la fabricación propia y hacer un esfuerzo para que en las tiendas esté ese producto especial gallego”. Y a los joyeros comercializadores les augura un futuro difícil porque el mercado será muy abierto y el cliente incluso próximo tendrá muchas más opciones de compra.

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